Luz de medianoche

Siento que se me acaba el tiempo
el tiempo se acaba y yo sigo quieto
quieto en la penumbra de un sueño
sueño que se disuelve en la rabia y el estruendo.

Siento que la vida es tan solo un momento
un momento de repeticiones galopantes al viento
viento que devuelve la raíz de hechos
hechos que violentan la paz de mis viejos.

Siento que no avanzo y que se me agota la fe
fe que abunda en la boca de mi madre mientras yo me muero de sed
sed que se alimenta de mis miedos y mis males
males que atormentan con duda discursos fundamentales.

Siento como la piel arde ante la zozobra
zozobra que silencia con los años mi derrota
derrota que recuerda la herida abierta
tan abierta como está la puerta de mi espalda rota.

Y, ¿qué si usted se vuelve citadino de este caudal de ruidos necios distraídos?

Y, ¿qué si usted se vuelve la burla ciega de los fallecidos?

La vida se sienta a ver como tejen las marmotas, como saca a pasear la política a sus mascotas.

Y, ¿qué si usted se sienta frente a frente, a este rostro que lleva marcadas las mentiras más corrientes?

Y, ¿qué si usted se olvida por un momento de mi nombre?, para abrazarnos vagabundos a la luz de media noche.

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“Empty”, Unknown author. 

Primero de Junio

Millones de estelas
rastro que deja la esencia y el recuerdo
lluvia que cesa el silencio
a mi lado enfriando el fuego
mientras se calienta el tormento
luz tenue
se nubla el cielo.
       bbbbbbbb  
Millones de kilómetros
bastaron para separar la voz del cuerpo
dejar sentir
valiente
sincero
dejar salir
todo lo que se ocultaba dentro
cofre infeliz
un mar muerto.
                      bbbbbbbb  
Millones de indultos
se enjuicia la verdad
yo como juez y parte
me condeno sin piedad
me anuncio sanciones que no existen
incauto yace en mi pupitre
relato vago de un hombre errado
que sin saber discursos
quiso ser libre
y se ató sensible
al bando de lo incomprensible.
                      bbbbbbbb    
Millones de razones
para encausar mis junios
bandera blanca
que hundió mis ritos
habitaciones y secretos
copas y atuendos
cubrí mi rostro con vello
y mis manos con lamentos
murmullos de pasillo
insultos de cemento.
                             bbbbbbbb  
Millones de excusas
que caducan en mi pecho
se extinguió la razón
por un momento
dio paso al pudor
la sal
el suelo
se hinchó lo incierto
la pasión y los sueños
corrió desnuda la paz
mis cimientos
conocí su ciencia
y sus miedos
besé el final
y me entregué
muy quieto.
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“Failure” by Brooke Shaden.

Quijotesco.

Cuentos de dragones y tigres
que devoran sus ganas de ser
de verse y saberse
de esconderse, tan solo a veces.
 
Por eso le esperé.
Como quien aguarda paciente
la siguiente ola y su corriente
con mis manos sucias
y mi voz vacía,
pero llena de cordiales atuendos
recibiéndole
mientras mutilaba mis recuerdos,
sus salvajes sueños.
 
Viento. Es solo viento.
O eso creí la última vez
cuando rozó mi voluntad
la sal y su ardor
la paz y el dolor.
Bendito seas dolor.
Maldito yo.
 
                                                                    Tal vez fue honesto.
 
                   Quizás yo no.
 
                                                                                                                             Estoy bien.
 
        La última vez.
 
               Lo sé.
 
                                                                                                                                   Construyo.
 
                                                       Mi propio dios.
 
                                                                                                                 Murmullo.
 
                           Es un adiós.
                                                                                                                      Lo habitual.
 
La duda.
 
                                              Cuestionar.
 
                Mi lluvia.
 
                                                                                            Impersonal.
 
                                Hay culpa.
 
                                                                                                                                  La fe.
 
Insulsa.
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Photo by Laura Makabresku (2016).

Saber partir

Suéltame ya
te pido por favor
que no vuelvas más
mi maleta lista está
y ya no hay marcha atrás
nunca pensaste que fuera yo
quien pondría el punto final
sin mucho qué decir
esta historia ha de acabar
es tiempo de partir
déjame olvidar.
 
Si fuiste tú quien quiso renunciar
por qué venir ahora a recordar
el daño hecho está
y nada volverá a comenzar
ya lo decidiste tú
debemos avanzar.
 
Y si yo me voy
y si tú te vas
y si nuestras miradas
jamás se vuelven a encontrar
será lo más sano para los dos
será que así se anule el dolor
de no tenerte aquí
de tener que decir adiós.
 
Y si no hay nada más
si la lluvia no cesa
y no volvemos jamás
a tener las respuestas
a este trágico final
que con sangre he de firmar
vete por favor
déjame solo
que no te guardo rencor
pero tu voz es algo
que no quiero recordar.
begone

“Be gone”. Fotografía propia. 

La ausencia

Busqué la paz
busqué respuestas
en otros brazos hallar la certeza
cocí mis alas
para obligarme a volar
encontré cenizas donde antes
era tu lugar.
 
No quedan sombras
tan siquiera promesas
las palabras se borraron
se esfumó la tristeza
solo queda
la ausencia.
 
A él le faltaba su vista
a mí la inocencia
él ocupaba a la lluvia
y yo una sonrisa honesta
a él le sobraban caricias
a mí me faltabas tú
agonía a contraluz.
 
Y qué más da si no te interesa
el tiempo se encargó
de esclarecer las tinieblas
hasta la fe se me agotó
y en mis maletas empaqué este dolor
me largué unas mil noches
lejos de tu olor
a otra órbita
otra dimensión.
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“Self portrait I”. Autoría propia. 

Resaca

Se me asoma la resaca
restos de una noche extinta
marcas en mi piel que me anuncian
los vestigios del pudor.

Un camino por donde antes
las lágrimas hicieron trillo
se encuentra seco en la piel
muerto de sed.

Y el arrepentimiento llega
en un tren tardío
en la estación equivocada
y con un aire frío.

Porque no,
no se siente
no llega a mi alma
la paciencia
la redención;
no llega a mi alma
el último trago de whisky
el cigarro oscuro
se quema en el lienzo
de mi falta de consciencia
y el viento me trae
el recuerdo de su voz.

Se me asoma una jaqueca
en un domingo sin rostro
leo el destino en mis manos
mientras Blavatsky espera en el rincón.

Sentir el frío, el calor
sentir otras piernas en mi regazo
encadenar a la inocencia por un rato
simplemente no tengo pasado
jamás existió.

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“Clairvoyant” por René Magritte, 1936. 

 

Los excesos

Y si lo pienso dos veces
la ansiedad me mata
galopante se anuncia
la desesperación.
Y el reloj camina
con sus manecillas necias
torcida avanza
la desolación.
Los excesos.
Malditos encuentros.
Desatan la lujuria
alimentan la pasión.
Si perdí fue por idiota
el perdón no avanza
pero si lo hago yo
gana la ambición.
Y el violín me llora
nostalgia aflora
melancolia etérea
anoréxica ilusión.
Los excesos.
Se funde mi abrazo
Me alejo, me alejo yo
Silencio, superstición.

Hegira

Voy a arriesgarlo todo
tal cual lo hice ya alguna vez
dejaré los consejos de sensatos
dejaré mi silla y mis retratos
que a final de cuentas
no soy yo si estoy aquí.
 
Voy a tomar la barca e irme lejos
quizás logre entender menos
y cansar más mis pies
quizás solo logre vender mis egos
pero sabré lo que es crecer.
 
Por eso empaco ligero
una maleta y mil recuerdos
vendo mi guitarra y vendo mi tiempo
para con unos cincos más alzar el vuelo
e irme a la tierra de aquellos
a la de otros, como nosotros
donde tenga sentido empezar de cero
donde los rostros no castiguen
ni persiga la maldita estupidez
allí donde no te llore tanto
ahí donde la sal es parte del encanto.
 
No merezco morirme lento
si la vida han de quitarme
será de golpe y sin remedio
nunca temí no ser eterno
no respirando, pero germinando
porque sé que esto no ha sido en vano.
 
Y cuesta luchar y levantarse
cuesta ver la luz a instantes
sentir el abrazo fulminante
porque ya no quiero enojarme
no quiero mis venas arrancarme
quiero salir y no regresar nunca
quiero partir sin ataduras.
 
Por eso me voy
por eso me fui
por eso es que no puedo seguir aquí
perdóname si te ofendí
si fue un error o un desliz
no fue mi intención hacer sufrir
pero mi alma no pertenece aquí.
sdr

“Hacia vos, hacía mí. En el medio me perdí”.  Autoría propia. 

Manicomio

Eran si acaso las siete. Aún hacía frío a pesar del sol naciente. La brisa helaba mis rodillas cubiertas por la suave tela. La luz se cuela entre las hojas. Saqué las cartas, ¡oh cuantas eran!. Una por una comencé a leer y a buscar respuestas. Estaban allí todas las señales, todo lo que hace tres días no lograba comprender. Estaba allí plasmado el miedo egoísta; pero también vi dibujados tus ojos y tus manos limpias, vi todo lo que amé desde que te cité aquel Diciembre. En medio de esas hojas amarillas y arrugadas por el tiempo, te tenía de nuevo cerquita, sintiendo tu calor entre mi pecho y mi vientre. Acariciando tu cara y tu pelo. Ya no me dolías. Eras mi momento de lucidez, la elocuencia de mis discursos vencidos, la sonrisa y el llanto mellizos de un mismo ruido: tu nombre. Hace frío en este gran patio. Yo con mi bata blanca y las pastillas de turno, espero a la enfermera y al sacerdote. Pronto será hora de que te olvide, de que me olvide. Pronto será hora de dormirme.

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“Quizás hoy no llueva”. Autoría propia. 

Psicodelia

I. De Humores Sorprendidos

Ese día se despertó tarde
y sin quererlo de sí mismo se rió.
Se acordó de los pesares insinuantes,
los cobardes que le persiguieron la noche anterior.

En el fondo retumbaban
las heridas y los males,
se sorprendía con migajas
su instinto depredador.

Con enojo se alió a sus temores
estrategia peligrosa para quien no controle sus humores,
explosivas se tornaban sus movidas,
tan acostumbrado estaba ya a sus relaciones suicidas.

En lo hondo alucinaban
las heridas y los males,
aniquilando sus pocas hazañas
con instinto depredador.

Eran apenas las ocho y diez,
a su alrededor aún no se descubría el sol.
Llevaba llenos de ampollas sus pies,
sus ideas rotas lo encaminaron por donde se omitía el honor.

II. La Raíz de sus Males

Aleluya, aleluya, Dios bendiga sus pecados, los ha críado y manipulado como un padre con sus hijos alegando amor. Santificados sean los reinos tanto en la tierra como en los cielos, en los mares y las tribunas donde se absuelven a los cleros. Dennos hoy el pan de cada día y que el vino sirva para perdonar ofensas, o a quienes nos ofenden, para que se extingan del mundo las vírgenes y no se reproduzcan las ciegas directrices. Oh aleluya aleluya simulemos el tic tac del reloj, esperemos con hambre la codicia, la avaricia y la lujuria, el motor oculto que nos hace ser quien somos y nos separa de ese ancestro animal. En el nombre del padre, del cínico y del espíritu sabio, que se exponga nuestro carácter humano, la raíz de todo mal.

III. Lítost

Se escondían las salidas
los murmullos y semblanzas,
no veía nada más que apatía,
sin refugios ni esperanza.

La miseria amiga
su única compañía,
le permitía con disimulo ser dos:
Lítost.

Aún con penumbra ausente
no podía ser valiente,
en su mar se ahogaba sin motivo ni razón.

Intentó adoptar historias
fantasías y discordias,
nada pudo liberar su obsesión:
Lítost.

Su oración, su antídoto,
su realidad, su depresión,
los colores que nublaban su visión:
Lítost.

Le sobraban tantas sonrisas
las máscaras más desconocidas ,
las lagunas de una mente sin control.

Los anhelos como balas perdidas,
disparaba a las almas amigas,
se clavaba a sí mismo su impaciente decisión.

En su fondo alababa
sus heridas y sus males,
se sorprendía y renegaba
su psicodélica imprecisión.

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Tinta china sobre papel & digitalización, “Litost” por la artista amiga Silvina Patano, quien se inspiró en este escrito para su creación. 

Originalmente publicado en Salto al Reverso