NO

No me vengas con tus lágrimas paganas
señalando mis indultos,
ya es tarde para reclamar lo que soy o lo que no;
culpable o inocente, esa ha sido mi elección.

No quiero sentarme al fuego y fingir,
ahora no es el momento para no ser anexo,
para no ser apéndices, sin voz ni voto
connotado con adjetivos de humillación.

No pienso mentirte, seré sincero,
aún cuando mis palabras bofeteen al romanticismo;
los abrazos por compromiso matan,
conducen al suicidio de una verdad en extinción.

No intentes disuadirme con lástima
que bien aprendí a tragarme los insultos,
el silencio es mi aliado y mi mejor arma,
es el recóndito enemigo de la traición.

Hoy te entrego sin pesares todos mis “no”
los más sinceros, es lo que siento
y no creas que no me duele tu dolor,
pero son espinas que me clavo llenas de convicción.

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Imagen: “Los Dos Hermanos” por Pablo Picasso, 1906.

Where I Lived, and What I Lived For

Cita

“I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived.” – Henry David Thoreau

Este es un poema publicado en el ensayo “WaldenLife In The Woods” (“La Vida en el Bosque”), por Henry David Thoreau en 1854. El ensayo en su totalidad representa el manifiesto de su autor por la autosuficiencia y un mejor entendimiento de la sociedad por medio de la introspección. Una de las particularidades del texto es que es presentado en forma de un solo calendario anual por el cual atravesando las cuatro estaciones, logra manifestar su concepción de desarrollo humano.

Fue esto último, aunado a la identificación de mi mismo a lo largo de este escrito, lo que me lleva publicarlo aquí, en su idioma original claro está, no soy quien para ultrajar la forma tal cual esta magnífica obra fue escrita.

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Fumarolas

El cielo gris rodeaba,
la luz se escondía,
se intimidaba
en el miedo,
en la nada,
en mi todo,
en mi vacío.

De noche o de día
ya nada se distinguía,
sola la niebla sobre mi cuello
ante las faldas de lo natural.
Fumarolas que anunciaban mi despedida
mientras el aire denso,
me daba su bienvenida.

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Imagen Propia: Volcán Arenal, San Carlos, Costa Rica.

Carta Muerta

Estimado Amigo, 

Hace tantos silencios que no hablamos, hoy seré yo quien rompa uno para decirte alguna cosa, quizás dos. El tiempo ha transcurrido a un paso apresurado y sin cuidado, tanto así que dejé olvidado en algún apremio, los recuerdos de nuestros inicios, pero aún más me pesa haber olvidado el porque somos amigos. La diferencia de edades marcaba la pauta en perspectivas, los entornos subrayaban diferencias, lo extraño es que para los de afuera, éramos el mismo reflejo de distinta época.

Nos fuimos conociendo entre bromas e historias, yo pocas veces fui el emisor. Me costaba en puta sincerarme y si ahora puedo ser honesto, me intimidaba el equivocarme incluso con mi propio guión. Siempre pensé “lo que le tenga que decir, no interesa” o tal vez fue mi escasa vocación de orador la que no me ayudó. Me hablabas de tantas cosas que yo no entendía, que te confieso que en la mayoría me perdía en mi imaginación, muy lejos de los que vos decías, pero bien cerquita de la intención con la que lo hacías, eso lo sé.

Y si es tiempo de ser sincero, porque no aceptar las veces que te burlé, lo hacía para salvar por mi propio pellejo, pero más de una ocasión lo hice porque me quería saltar de lección, me sentí bien gallito y creía que estaba listo para algo más; que equivocado que estaba. Recuerdo aquella vez que te disculpaste por querer forzarme a involucrarme, siempre fui arisco y no con todos podía ser “yo”. No fui capaz de decirte razones ni explicarte mis justificaciones, creo que además no las querías. Pero ese día, ese mismo día de los bailes ridículos y el tequila caro, de la pláticas sobre genitales y las vistas al mar, ese día me di cuenta de tantas cosas, pero no entendí ninguna.

Ese día me dispersé en mi mente de tal forma que me salí de mi propia orbita y comprendí tu intención. Recuerdo también que a los días cenamos juntos en medio de tanto trabajo y el silencio de nuevo reinó. Seguía yo con mi necedad de no soltar palabras y de usar ese tono que me sale por cortesía, cuanto lo detesto. Pero ese día me llevó a tomar decisiones, decisiones que las que resulta la piedra desde donde hoy me siento y te escribo esta carta, con la esperanza de que cuando la leas te des cuenta de que era para vos. No creo que tenga el valor para agradecerte en vida los esfuerzos por quererme guiar, por intentar enderezar este tronco terco y testarudo, por enseñarme lo que los años me negaron mostrar.

Y creo que si quiero ser del todo correcto también me debo disculpar, a pesar de todo no me convertí en el molde exacto de lo que planeabas y tampoco pude personificar tu hijo prodigo. Pero podés estar tranquilo que desde donde estoy, los vientos no pintan mal, he seguido tus consejos a mi manera, he volado y me he caído. Sigo conquistando intentos y sé que pronto sabrás de mi por otros medios, solo espero que hayan soles suficientes para que puedas leer en ellos tus éxitos en mi, espero que nos alcancen las lunas para volver a vernos y tomar vino seco y reírnos porque aún no te entiendo. Espero no quedarme en espera y dibujar al menos un par de nuevos recuerdos. Nos vemos pronto en esta vida, nos vemos siempre en las que sigan.

Abrazos, tequilas y recuerdos,

Sin remitente.

Una “carta muerta” corresponde al término utilizado para todas aquellas cartas que no poseen destinatarios conocidos y que tampoco pueden retornar a sus remitentes por lo que en la mayoría de los casos quedan rondando en las oficinas postales o simplemente se desechan. Este texto corresponde a una carta muerta que se adoptó el término desde el momento en que se escribió; quizás con el objetivo de nunca ser entregada o por el simple hecho de no tener un receptor.

 

http://www.youtube.com/watch?v=0hqkzaO712I

Un Viaje a la Izquierda del Alma

“El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.” José Saramago.

– ¿Qué precio tiene el destino que hoy me forjo? Me pregunté. Estos diálogos conmigo mismo me arrojaban preguntas que ni yo mismo sabía contestar. Pero eran necesarias. Las señales de un híbrido entre lo que se huía y lo que se adoptó en los últimos años, latían con alerta en premonición de lo que se avecinaba, una muerte anunciada ya bien lo decía García Márquez.

Las primeras cuotas fueron caras, pero me alcanzó la voluntad y me sobró orgullo. La negación no es fácil para quien la recibe y sé que algún día me tocará tenerle de vuelta, a las anchas de mis arcas, enviajada conmigo en la más nupcial de las torturas, derrochando orgías con la soledad.

En mis propósitos muchos veían solo monstruosidad, era inadmisible no seguir sus pasos, mis sacrificios no eran visibles, solo vislumbraban mi apatía por sus senderos. Que monotemático me he vuelto para algunos, lo sé. Ya se me han agotado las palabras, lo sé. Escribo con la melancolía misma que siente mi pluma en su desuso, escribo por no inundarme por dentro con tanto pensamiento absurdo. Pero ya no me queda más que estas páginas en blanco, me he despojado de todo, incluso de lo que moralmente no debía. He abandonado incluso la consciencia, aunque en su insistencia se aparezca cuando me embriago.

– ¿Qué precio tiene el viaje en el que me encauso? Dudé. Era imposible lanzar por la borda todas las preguntas, mis retóricas. La incertidumbre era mi amante, aún cuando en ocasiones la odiara. Me alejaba despacio, determinado y sin cinismo; me alejaba consciente de lo que hacía, me asustaba, me dolía.

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Imagen: “Le Bateau Atelier” por Claude Monet (1874). 

Last Day

It’s been a long, it’s been a long road
To get to where I stand
To where I sleep
To where I keep myself alive instead
Of laying on the easy way

I still got sand, I still got sand on my feet
Where my fingers can not hide
I’m a wandering man full of doubts
Too young to be a fool
Too old to be confused

Cause yes I know, I didn’t give you the things I said I would
I didn’t keep my promises
I didn’t even keep my mind straight
I just forgot what else to say

I messed it up, I messed the world so many times
That I was forbidden to even cry
To take the ghosts out of my head
To build the words I couldn’t say
To scratch the soul inside this shell

Cause yes I know, I didn’t do the things I said I would
I didn’t throw this pain away
I didn’t forgive myself for what I did
Cause now I carry the weight upon my chest
My eyes are blind, my ears are deaf
My mouth is talking I don’t know what it says
Are just the sins I left unpaid?
Are just the thoughts remain unsaid?

It’s been a long, It’s been a long road to take
I thank the guts that gave me strenght
I was too weak for heaven’s sake
I was too strong to go to hell
I was a human, I was afraid