Adia

Una vez me senté y reí.
Me senté y le miré a los ojos,
vi franqueza y temí.
Temí por las cosas que vi en ella,
cosas que en su momento no comprendí.

Me até los zapatos dispuesto a correr,
pero decidí quedarme y no me fui.
Amparé su rostro en mis tejares,
quise que sus manos me recorrieran todo.
Le susurré al oído un par de verdades,
para que al final del día viera en mi las manos limpias
recién lavadas de toda culpa
aún cuando la sangre salpicada
adornara mi torso;
habían aún pedazos de otras almas
colgando en mis vellos
residuos de socorros
a los que nadie había acudido.
Me miré en el espejo, me senté y clamé.

¡Me emputa la vida y me emputo yo mismo!
A veces quisiera entrar en sus parámetros
y no ser distinto.
Qué fácil sería vivir sin instintos
seguir el camino de rosas
sin espinas ni aromas
soplarle al viento por donde ir.
Sé qué te gusta y sé que me observas,
sé que te irritas con mis respuestas.
Arráncame de un solo la ropa,
haz del deseo, mi derrota.

"Culpa y perdón" por Dídac Muciño, México 2011.

“Culpa y perdón” por Dídac Muciño, México 2011.

Dios guarde nuestros pasos

Guarda mi lógica en la mente y no en la boca. Que la luz que ilumina este insípido cuerpo que cuelga, que observa desde mi pared, cerámica muerta que juzga y anhela una oración, no altere mi vigilia ni la eternidad en la que floto, porque sí, yo como los otros,  también floto.

No pretendo que la burla sea mi cómplice de ataque, bien es sabido que fuimos amigos, unidos por el miedo ese que caracteriza a los esclavos; atado estuve por tanto tiempo, crucificado. Ahora que miro de manera voluntaria, las cicatrices que su aroma dejó en mi espalda, alabo el yugo, alabo el falo, la angustia sin respuesta, un llanto desesperado.

No tengo mucho que decir, ni tanto que pensar. Una mañana que simule noche no será martirio, ni tampoco lo será el cansancio en mi cuello. De estos monólogos sin respuesta y los actos con pecado concebidos, admiro cada gota derramada en el cáliz de mis cuestionamientos, los titubeos del domingo y la sarna del valiente; la calma que ahora escucho en medio de su ruido, sucio me arrodillo muy lejos del rebaño.

"El árbol de la esperanza, manténte vivo", por Frida Kahlo, 1946.

“El árbol de la esperanza, manténte vivo”, por Frida Kahlo, 1946.

Of Course You Are…

Are you a pessimist?
I’m scared of the clinginess of heart
distracting, avoiding
the awkwardness from despairs and solitude.

Are you cowardly mistaken?
For believing in my words and my youth
guarantying nights where cold won’t reign.

Are you a grounded child?
Weeping the life that has been stolen
stories that a father would not believe
acknowledgments a mother would not receive.

Are you a catholic?
Waiting for sins to be gone
embracing my soft body with your legs
craving insanely through a saint’ soul.

Are you a virgin?
I’m sure you share masks with a demon
you trade some lust for wine
isn’t enough to drink my blood to survive?

Are you self-conscious of your tempestuousness?
The sea of your body drowns my cruelty
my bones are broken inside of you.

Are you a nymphomaniac?
You used to feed from my doubts and my wounds
infecting me, depraving me
making me want you as a wolf seeks for preys and fools.

Are you inaccurate in your truth?
Frankly I cannot hear you anymore
I just wait for a fire to devour
a last sign to be sure.

Are your lies justified?
Forgive me if mine are not.
don’t trust me just hide
I can be hunters and foxes you wouldn’t disguise.

Are you a lover?
Of course you are.

Imagen "Female Nude" por Egon Schiele, 1914.

Imagen “Female Nude” por Egon Schiele, 1914.