Walk Away

What do you do? When you know something’s bad for you, but you still can’t let go. Like a drug, you were my solemn drug. 

 

The show must go on
Even though your curtains have fallen
This chapter is done
And I’m thankful for the magic.

I didn’t realize the smoke
Was from my own cigarette
I denied myself the truth
To not tear down my sandcastle.

[Chorus A]

If you were the first one to walk away
to let me down with no regret
why am I the one who lose control?
am I addicted to your allure?
I just needed some respect
an explanation to understand
but you gave me indifference
a cold wall to crash my pain
you decided to save yourself
and that was perfectly okay
so now there’s nothing else for me to say
Just to walk away…

You set me free
But there’s a light you can’t handle
This prism in me
Is shinning brighter and brighter.

I am not holding any bad blood
All I got from you was nothing but love
Or that’s what I trust on
Morphine to my suffering

[Chorus B]

But if I was the one that got away
it is because you turned the page
without telling me the end
was I your worst mistake?
I tried my best to hold your breath
to be there for you unconditionally
but that was not enough
I never was
you were amused
I was in love
so there’s nothing else to say
Just to walk away…

[Bridge]

Every time I woke in this mourning
I can’t stop screaming at your name
this is over, over, over.
Am I the author of this nightmare?
Did I expect more than you gave me?
I just wanted you to be honest, honest, oh no.
Do you feel like I deserved this?
Don’t justify yourself,
there are no victims,
we were both murderers
but only one can be condemned
so let me be the one to blame
and exile myself to walk away.

There is anger in my core
‘cause I know you were un-impacted
hidden in your own shell
full of joy, full of laughter

[Chorus C]

Then I started walking away
being selfish
saving myself
evolving ‘cause there is so much change
craving ‘cause I wanted to understand
but there is no more time to waste
there are no more verses of you in my desk
but in my heart you rest
every night
in my nightmares
I still call at your name
so the healthiest thing to do
is to walk away from you.

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“Walk Away” by Shanna Bruschi.

Better Man

It hurts so damn much
Trying to be perfect
To please everyone
Put yourself in a second place.
 
But baby I’m taking chances
Living the best I can
Finding the true meaning
Of being honest.
[Pre-Chorus]
 
‘Cause all I want to do
Is to become a better man
[Chorus A]
 
I will still care for you
But I’ll take care of me too
I love you so, trust me I do
But love is about freedom too
That’s why I’m leaving
To find where I belong to
Would you forgive me then?
Would you understand?
I’m just trying to be
A better man.
 
I want to write
The prettiest song
Cause when I do
I would be thinking of you
 
But this silly boy
Who wants to grow up too
Ended up with a farewell letter
And a one-way ticket through
 
[Pre-Chorus]
‘Cause all I need to do
Is to evolve into a better man
 
[Chorus B]
I will still care for you
But I’ll take care of me too
Through the distance
Through it all
I’ll be there for you
far away
or close enough
but believe when I say
the best thing for me to do
Is to walk away from you
I love you so, trust me I do
But love is about freedom too
So now I’m leaving
To find where I belong to
Would you forgive me then?
Would you understand?
I’m just trying to be
A better man
[Bridge]
 
Remember that one time when you didn’t answer
when I thought you were the moon
but you were just a temporary lighter
to burning up my chest
and make me understand
the importance of trying my best
and to be a better man
[Chorus B]
I will still care for you
But I’ll take care of me too
Through the distance
Through it all
I’ll be there for you
far away
or close enough
but believe when I say
the best thing for me to do
Is to walk away from you
I love you so, trust me I do
But love is about freedom too
So now I’m leaving
To find where I belong to
Would you forgive me then?
Would you understand?
I’m just trying to be
A better man.
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“Are we, we are”. Autoría propia. 

 
 

Preludio de Diciembre

El viento de hace seis años
el mismo revoloteo
pero más sereno
más prudente
para guiar dirigente
hacia un cambio consciente
a mudar de hojas en pleno septiembre
y tomar las maletas y ser valiente
marcharse a ser profeta
en tierra de extraños
tal y como alguna vez soñó.
 
Darse cuenta del daño
le tomó varios años
todo llega a su tiempo
le contó el reloj
saboteó sus risas y sus lágrimas
para no ceder a las ánimas
los vestigios del amor.
 
Y si el olor no muere
si sigue impregnado
el roce en su vientre
se muerde los labios
para no sentirse extraño
se mira sus manos
vacías de tacto.
 
Regocíjase en la lluvia
plantando la semilla
se ha agotado la angustia
aunque por las mañanas
el duelo surja
se ha hecho
colector de memorias
las usa como almohada
dulce alcoba
donde recluye
la sal de su rabia
huésped secreto
de muchas hazañas.
 
Se acercan los vientos
alisios, rodeos
se acerca diciembre
y ya no estará aquí
se le escapa el agosto
sin saber escribir
la verdad en sus ojos
la razón de vivir
perfumes sonoros
dejan la huella,
dejan la herida abierta
se cambia tanto
cuando no se logra dormir.
 
Percibe alegría
fuerza y osadía
perciban en él
valentía
aunque sus piernas tiemblen
y su boca se seque
gritan sus rodillas
cambia la luna
y cambia el día
por eso que cambien sus pasos
no es una manía.
 
Aunque marche despacio
distraído
refugiado
aunque sepa
que el conocerle
fue cuestión de suerte
y que decir adiós
es cuestión de impávidos
aunque de respuestas carezca
la verdad a veces
hace más daño
por eso eso le esconde
en los peldaños
colgada, asesina
se burla quedita
catedral de salidas.
dig

“I thought you were the moon… You were just a temporary light”. Autoría Propia. 

Volver a comenzar: Un soneto de olvidos

Se adelantó el tiempo y un año ha transcurrido desde aquel momento. Sujetó los cordones de sus botas, preparado para enfrentarse al mundo, equipado tan solo con un suspiro gastado y un montón de pensamientos despeinados; era momento de volver a comenzar. No entendía muy bien aún las noches, mucho menos aquellas de brindis y abrazos de ocasión; esas donde algunos seres son queridos solo por obligación.

La euforia le parecía la burla cruel de un ciclo sin sentido, donde la repetición era un mandatorio indiscutible y el desconsuelo tomaba de nuevo su lugar, un lunes a las ocho. Pero antes, mucho antes de que todo eso le agobiase, quiso salir y respirar eso que tantos llamaban un comienzo nuevo, aun cuando la constancia sea imperante y las mentiras propias se disfracen de buenas intenciones. Lo que ayer adornaba el parque en alusión a la armonía, hoy es basura hueca e irrecuperable; incluso las personas se habían vuelto desechables.

Decidió entonces dar vuelta a las miradas, transitar el mundo con fe de erratas y saber que nada llegaría por el milagro de la cordura, que seguir ausente no era tan sano a veces, aunque algunas noches se vuelva necesario. Siguió caminando y siguió mirando. Siguió observando como el viento estaba indeciso de su curso por lo que no se sintió tan único. Lanzó monedas a los mendigos, ellos seguían siempre en el mismo sitio, incluso aquel que una vez fue su amigo, un guerrero de batallas perdidas que soñaba siempre con el saxofón y un blues enardecido; le miró como anunciándole que aún no todo estaba perdido. Irónico o no, fue el más sincero de sus alivios.

Le extrañaba mucho la vida, tal y como la veía. Le parecían tan absurdas las mentiras, pero aun así las vestía como ecos que halagaban el éxito en ojos de terceros, como una fábula de Esopo sin ética ni moraleja, solo con el único designio de ser otra farsa escueta. Sentóse entonces en la misma banca, con las mismas manos y las mismas piernas, con su frente baja y una historia a cuestas, dióse cuenta de que el tiempo pasa y los sentidos se quedan, que el olvido a veces es solo un arma que apuñala la propia espalda. Sacó de su bolsillo una hoja, manchada y arrugada por la lucha de las palabras allí plasmadas; una oda a la inexactitud, al exilio de lo representativo, al enojo de lo pasivo. Un soneto claro y confundido, el suicidio ordinario a lo común, el antídoto de sus castigos.

Un feliz año nuevo en mi piano sin usar
dar final a mis teorías
para decidir cuándo partiría
encontrar una excusa para volver a comenzar. 
 
Redimir ideas locas como río que llega al mar
sin falacias ni fantasías
el don de hallar mi propia melodía
aprendiendo otra vez a caminar. 
 
Encontrar permanencia en lo ocasional
el lugar donde no hay vacíos
y toca la orquesta de mi olvido. 
 
Escuchar renunciar a lo moral
la paz de un silencio sin hastío
el adagio de un adiós concedido.

 

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Este es un relato hermano de «Adagio: El adiós concedido» publicado el 31 de diciembre del 2014, en el espacio Salto al Reverso. 

Azahares

La verdad nos hará libres
¿Nos hará? ¿Los hará? 
¿Y que si no sé volar? 
Volará, volarás. 
El duelo por la mañana se siente más
cuando entra la luz
pero el sol se apaga
a la orilla de la cama
me comienzo a quebrar
tal cual porcelana
sus manos en mi espalda
y un perdón que no merezco
pues soy yo quien lo debo.
Silencio
solo silencio
se agita el viento
silencio, silencio
entra la luz
silencio.
Escribí algunas cartas
a mis viejos amigos
les hice saber que la vida
no es cuestión de egos
por eso les dejé testamentos
de cariños y cuentos
que los recuerdos inunden
de color su cielo.
Gratitud confundida
hormiga al pasto, pasto a la selva, selva que grita, canción guerrera, guerrera que aúlla error y pimienta, la sal de la tierra, se cansan mis piernas, tu me vislumbras, tal cual fiera, pero tan solo soy presa, de mis propias torpezas, promesas que cazan, la paz de mis penas, maldito sea el corazón que despierta, disparo prohibido, razón, tiniebla, hormiga al pasto, el pasto a la selva, yo voy directo, camino a la cueva, curiosa aturdida, gratitud confundida. 
Son varias pastillas
dormir es de locos
la noche es eterna
para quien no tiene focos
que alumbren pasillos
pasión y fronteras
ammore annascunnuto
deidad calaveras
y bailan flamenco
las voces certeras
se calla este mundo
y se anuncian las hienas
en el paraíso
mueren las gacelas
me quedo parado
en el espejo quebrado
me miro despacio
acaricio mi brazo
decido quedarme
soltar las migajas
decido secarme
lluvias, navajas
decido quedarme
decido quedarme
un pie adelante
decido quedarme.
La verdad nos hará libre
corona de azahares
crucifican mis lunas
para incendiar los mares
y si sabes leer
más allá de las letras
sabrás entender
que la honestidad cuesta
disfraza fantasmas
verdad escueta.
¿Nos hará libres?
¿Nos hará? ¿Los hará? 
¿Podré soportarlo? 
Volará, volarás. 
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“Farol”, autoría propia. 

Mi despedida.

Sonetos en fuga nació hace siete años, un agosto del 2009, como un punto de escape entre muchos pensamientos que ya perturbaban hacía años, pero que por alguna razón se habían vuelto más fuertes en ese entonces. De pronto se convirtió en mi rinconcito, donde podía decir todo lo que en el mundo real no podía; hasta me sentía poeta en mi misma ilusión. Recuerdo “El salmo del irreverente”, el primer escrito que publiqué, donde según yo me sentía el gran crítico. Mucho de esos primeros escritos que nadie leyó por acá porque no tenía “seguidores”, decían mucho de mi frustración y mi rabia; de todas esas máscaras que uno suele usar. Pero bueno, pocos o nadie los leyeron. Así como pocos serán los que lean esto. Presiento que será uno de esos textos largos y cansones de algún aficionado que busca en la escritura un psicólogo ad honorem.
 
Usé Sonetos para muchas cosas. Mentí mucho. Me apropié de sentimientos, de historias, de pensamientos que no eran necesariamente míos, todo en mi urgencia de sentir, de sentirme. Lo usaba como plataforma para tirar indirectas; a otros y a mí mismo. Para decir todo aquello que en persona no pudiera por la cobardía latente que me enmudecía. Incluso muchas veces para herir lo usé. ¡Oh inmaduro que fui! Y no es que ahorita sea muy cuerdo y consciente, no. Pero al menos he intentado enmendar mis errores, corregir casi tres décadas de actos de los que no me enorgullezco, pero que tampoco me arrepiento rotundamente, porque puta, me han enseñado. Pero sé que con ellos he hecho daño, sobre todo a mí mismo y quizás deba perdonármelos; y a todos nos llega su tiempo, el mío pues, ha caducado.
 
Sonetos fue mi colchón de autoayuda, como su frase lo dice “palabras de escape en versos en fuga”; eso ha sido Sonetos, mi plataforma para huir. Y el arte es tan hermoso, tan bello y poderoso que no merece ser manchado así. Usado como arma de guerra, eso jamás. Mucho menos como farsa para alzar el ego. Blasfemé contra mí mismo al hacerlo y hoy pago su precio. Sonetos me trajo a personas maravillosas; a situaciones maravillosas. Pero como todo en esta vida, hoy le toca morir, aunque sea por un rato.
 
Estas últimas semanas, han sido semanas duras en el sentido personal. Dicen por ahí que “cuidado con lo que deseas porque podrías alcanzarlo”. Nunca pensé que fuera tan cierto. Hace mucho yo anhelaba conocer un lugar que para mí era mágico. Le impregnaba en mi mente de un misticismo superior al que ya por sí solo ese lugar tenía; románticamente creía que sería el lugar donde encontraría un tesoro preciado, respuestas, sabiduría. Y resulta que cuando por fin llego a ese lugar, me encuentro allí, en medio de la multitud y el concreto, los olores y el ruido. Ahí de pie, como quien lleva un siglo esperando, estaba yo. Mirando atento, desconfiado, esperando que yo me viese, pero con cautela de no ser rechazado. Y pues sí, eso que tanto quería encontrar en ese lugar, era a mí mismo y lo hice. Pero nadie dijo que sería fácil.
 
Después de mucha mierda que no viene al caso, terminé trayéndome conmigo, aceptándome, acogiéndome y enmendando el pasado. Perdoné, lloré, pedí perdón y enterré esa parte mía que me abrumaba, me abatía y me causaba mucha rabia. Mucho de eso que enterré es lo que alimentaba a Sonetos, por eso inevitablemente puedo hablar sino de una despedida.
 
Han sido semanas duras dije, pero en realidad han sido años pesados y pues bueno, en algún momento todo se termina derrumbando. La parte más dura de un final es comenzar de nuevo. Por eso decidí sincerarme y escribir esto, a pesar de que estuve evitando por días tomar la pluma, para no ensuciar más el lienzo. No quiero tampoco ser melodramático, aunque sé que es parte de todo ese gozo de la vida, ¿quién no ha disfrutado de un poco de coraje al dar un beso? El drama no es tan malo después de todo. Sin embargo, no quería dejar este espacio libre al viento, como una ausencia insípida de algo que se desvanece y se vuelve polvo. No. Aunque sepa que nadie lea esto, es una especie de carta para mí, un contrato para entender y asimilar todo esto que está pasando; incluso un ejercicio más para mi aceptación propia.
 
Sonetos estuvo cargado de inspiraciones que aludían a la vida de otras personas y por supuesto, del impacto que tuviesen en mí. Mis padres estuvieron presentes. Más en todo aquello que escribí y nunca publiqué, pero si que estuvieron presentes en mis versos. Dejar morir y dejar ir mucho de lo que fui, me permitió acercarme a ellos, llorar, abrazarnos, perdonar y acercarnos. Dejar de ser tan disfuncionales y hacer la fuerza para crear familia por primera vez. Dicen que nunca es demasiado tarde.
 
Escribí de mis amigos y de mis amantes. Alardee de nuestras relaciones suicidas, de nuestras aventuras a ciegas y de nuestros sueños truncados. Me sentí parte de algo con ellos, ya fuese de los tragos, de las noches locas, el buen sexo o los cigarros. Cada cosa que me hizo ser quien soy y quien era, es valioso y se encuentra en estas letras. Si no estuviesen aquí, es porque para mí no valían la pena. Escribí de mis mosqueteros, de los insanos, de los pirnos. De los errados como yo, de los inadaptados sin frustración. Fui muy libre en Sonetos, aunque siguiese aprisionado.
 
También escribí de un extraño. De un extraño que se convirtió muy rápido en parte importante de esta historia, de mi historia; y por quien además de un eterno agradecimiento y admiración, hoy le tengo un gran aprecio. Yo pensaba que era invisible y creía que eso me gustaba. Cuando te das cuenta que quizás no lo sos, que te observan y a pesar de eso, se acercan a vos, puede desatar fuertes detonantes. Sin querer responsabilizarlo por eso y ni mucho menos, centralizarlo como parte de mis cambios, le dejé entrar a espacios donde nunca nadie ha entrado, a mirar aquellas partes de mí donde la luz no había tocado. Sin esos empujones que nos dan las personas de gran valor, muchas cosas no habrían pasado. Un abrazo de mi padre que me ha dejado sin aliento y me ha inundado en lágrimas por ejemplo. Por eso y más, gracias, por siempre gracias.
 
Hoy que me siento un poco más liviano, más libre y más humano, decidí venir de nuevo a mi rinconcito y mirarlo. Observarlo bien y ver todo lo que aquí he guardado. Cada escrito a pesar de todo, tiene gran valor para mí. Cada foto cuidadosamente seleccionada, son detalles, son señales que intentaba gritar al mundo para decirles: “mírenme, aquí estoy y yo también siento, pienso, creo, sufro, gozo, lloro, río, gano y pierdo”. Debo pedir perdón por mis letras malintencionadas, por mis escritos creados para manipular, porque sí, en Sonetos hubo de todos los sentimientos, hasta de esos que no se deberían sacar para ensuciar el arte; aunque esto estuviera muy lejos de llamarse arte.
 
Por estas y otras razones que no vale la pena mencionar para no hacer más largo el cuento; es que decido alejarme de Sonetos. Abandonarlo por un tiempo, cubriéndolo con sábanas blancas y dejándolo en el ático del recuerdo. Volver a él, solo cuando lo dicte el tiempo y me diga: podés volver a plasmar esto, porque es realmente lo que querés, lo que sentís y lo que debés. Mientras tanto, preferiré escribir en otras instancias, en mí por ejemplo. Me alejaré de Sonetos y volveré cuando toda la turbulencia haya pasado y pueda ser totalmente honesto. Sé que no me extrañarán, pero de nuevo, es parte de mi propia redención.
 
Me despido con el último escrito que hice siendo quien era. Frente a una tumba sin nombre en un cementerio en San José. Perdonándome. Es un escrito gris, como muchos de los que aquí plasmé, pero liberó en mí más color del que podría retener. Por eso lo dejo y me retiro, que se quemen con él todo eso que no es bueno que nos acompañe cuando decidimos renacer, evolucionar y crecer. Adiós Sonetos, aunque me duela y me cueste, adiós hasta un nuevo inicio.
 
Funeral
 
Hoy me entierro
profano mi tumba anticipada
en una fosa sin nombre;
quemo aquello que no me deja ser,
admito que debía morir
para poder renacer.
 
Y aunque duele verse yacer
allí
sin respirar, inerte
hay que aprender a soltar,
a soltarse.
 
Cada quien lleva el duelo
como mejor le pese.
Ha sido una noche dura
donde la soledad ya no ha sido
buena compañía
por vez primera
la he despreciado,
me dan náuseas su presencia
me enferma la mente y el alma,
pero no puedo dejar que eso me detenga
porque por elegir la vida
es que cedí a la muerte,
porque sé que merezco
empezar de nuevo.
 
He pedido perdón,
he hablado,
he dicho,
he llorado,
pero a pesar de todo eso
que mancha y ensucia,
me he encontrado.
 
Allí
en la multitud
donde la gente espera.
Allí
yazco
vestido con sedas
entre tanta mierda que cargo.
Allí
quedo
en medio de las llamas,
del odio que desaparece.
Allí
en medio de las llamas
cierro mi tumba.
Renazco.
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Gracias a la persona que tomó esta foto que hoy decora el escrito. Por plasmar en ella no solo esa despedida, sino también lo valiosa que se torna la compañía.