Luz de medianoche

Siento que se me acaba el tiempo
el tiempo se acaba y yo sigo quieto
quieto en la penumbra de un sueño
sueño que se disuelve en la rabia y el estruendo.

Siento que la vida es tan solo un momento
un momento de repeticiones galopantes al viento
viento que devuelve la raíz de hechos
hechos que violentan la paz de mis viejos.

Siento que no avanzo y que se me agota la fe
fe que abunda en la boca de mi madre mientras yo me muero de sed
sed que se alimenta de mis miedos y mis males
males que atormentan con duda discursos fundamentales.

Siento como la piel arde ante la zozobra
zozobra que silencia con los años mi derrota
derrota que recuerda la herida abierta
tan abierta como está la puerta de mi espalda rota.

Y, ¿qué si usted se vuelve citadino de este caudal de ruidos necios distraídos?

Y, ¿qué si usted se vuelve la burla ciega de los fallecidos?

La vida se sienta a ver como tejen las marmotas, como saca a pasear la política a sus mascotas.

Y, ¿qué si usted se sienta frente a frente, a este rostro que lleva marcadas las mentiras más corrientes?

Y, ¿qué si usted se olvida por un momento de mi nombre?, para abrazarnos vagabundos a la luz de media noche.

empty

“Empty”, Unknown author. 

Saber partir

Suéltame ya
te pido por favor
que no vuelvas más
mi maleta lista está
y ya no hay marcha atrás
nunca pensaste que fuera yo
quien pondría el punto final
sin mucho qué decir
esta historia ha de acabar
es tiempo de partir
déjame olvidar.
 
Si fuiste tú quien quiso renunciar
por qué venir ahora a recordar
el daño hecho está
y nada volverá a comenzar
ya lo decidiste tú
debemos avanzar.
 
Y si yo me voy
y si tú te vas
y si nuestras miradas
jamás se vuelven a encontrar
será lo más sano para los dos
será que así se anule el dolor
de no tenerte aquí
de tener que decir adiós.
 
Y si no hay nada más
si la lluvia no cesa
y no volvemos jamás
a tener las respuestas
a este trágico final
que con sangre he de firmar
vete por favor
déjame solo
que no te guardo rencor
pero tu voz es algo
que no quiero recordar.
begone

“Be gone”. Fotografía propia. 

La ausencia

Busqué la paz
busqué respuestas
en otros brazos hallar la certeza
cocí mis alas
para obligarme a volar
encontré cenizas donde antes
era tu lugar.
 
No quedan sombras
tan siquiera promesas
las palabras se borraron
se esfumó la tristeza
solo queda
la ausencia.
 
A él le faltaba su vista
a mí la inocencia
él ocupaba a la lluvia
y yo una sonrisa honesta
a él le sobraban caricias
a mí me faltabas tú
agonía a contraluz.
 
Y qué más da si no te interesa
el tiempo se encargó
de esclarecer las tinieblas
hasta la fe se me agotó
y en mis maletas empaqué este dolor
me largué unas mil noches
lejos de tu olor
a otra órbita
otra dimensión.
20161006_230330

“Self portrait I”. Autoría propia. 

Te vi venir

Hoy te vi venir
te paseaste por aquí
con tu falda azul con gris
ondulaste en silencio
sin ningún augurio o intento
solo te paseaste sin recuerdos
como gaviota blanca
en su último vuelo.

No te culpo
no hay reproches
entiendo tu cansancio y tu desvelo
soy autor de tu desprecio
sé que me olvidarás
cuando no me tomes tan en serio
y la vida siga siendo
un cúmulo de estruendos
que te sacudan y arrebatan
todos mis momentos.

Yo te vi venir
no dije nada
te vi salir de frente
anonadada
sin saber de cielos rotos
o lluvias secas
consciente de los demonios
y siluetas
comenzando de nuevo
donde antes
no había nada.

mujer1.jpg

Painting by Christian Schloe

 

Balada Nocturna

I

Luces de bienvenida, frío y movimiento.
Los astros giran alrededor nuestro,
envueltos en la veracidad de un encuentro magnánimo.
Ocultan los nombres de todas las cosas, su verdad,
que reaparece cada año, en cada gesto.
Escondiéndose en el deseo de volver a ser
y sobrevivir a los desafíos de esta realidad.
Inexistentes en algunos casos,
ausentes de sentido
y un destino profetizado por sus sombras.
Nos hace falta la respiración
y morimos solos, por nuestro propia mano y un ajeno temor.

II

Asfixia.
Frente a frente, ser sinceros no fue suficiente.
Nunca lo fue.
Siempre ha sido
turbio, incierto.
Tan fácil de predecir como la lluvia en un cielo gris,
o la luna de otoño.
Nos alejamos, sucios, depravados,
como niños de nuestros tiempos,
en un horizonte infinito.

III

Y de repente, nos sentimos libres.
El engaño se perdía en los días olvidados.
Futuro,
sin respuesta.
Pero es mejor así,
como el aire
que penetra nuestros cuerpos,
como la adrenalina que nos invita a vivir.
¡Aire!
¡Placer!
Enciende nuestro pecho y nos anima a crecer.

"Jardín Francia".

“Jardín Francia”.

– Cadáver Exquisito escrito por Luis Barboza, Esteban Mejías y Rodrigo Corrales. 23 de Mayo, 2015. San José, Costa Rica.