Sirenas

Las ramas se quiebran
y caen sobre mi cabeza,
tanto peso en ellas;
me asusto en su presencia.

Luces rojas, un azul se esconde
veo en sus rostros la angustia deforme.
Cuanto desearía tomar sus palabras
y ponerlas a su favor,
desmarchitar sus suelas gastadas
mostrarles el mundo que miro yo.

Hacen ruido a su paso
sembrando el pánico
reflejan sus gritos en silencio
cuando se pegan en mi ventana;
recuerdo el daño hecho cuando yo era un niño,
recuerdo aún como crujían los vidrios
y la desesperación que me daba al verlos
tan rotos y cohibidos
tanta vida encerrada en dos cuerpos fríos.

¿Es por eso que se explica las heridas con sus hilos?
las cicatrices que cargo en una cara
donde no hay espacio al olvido
pues siguen sonando las sirenas,
¿por qué me hace tanto daño el ruido?
¿dónde está la fuerza, esa paz que tanto pido?
Poco a poco se apaga su emergencia
y pareciera que el dios de hierro es su motivo,
avivando el miedo, aún no se apagan las sirenas,
pero si se apagan ellos conmigo.

camil tuncan18.jpg

Fotografía por Camil Tuncan.

Monomanía

I. La verdad nunca me hizo libre

Me dijeron que sí,
malditas mentiras
y maldito yo por barato.
Boté mis vendas
pensando haber sanado,
pero las llagas son necias
y siguen mutilando
mis tumbas y mis fangos.
Uno, siete, dos, tal vez cinco.
Eso siempre cantan
los niños.
Dos, cinco, uno, siete.
Me dormiré sobre los libros.
Porque ya no cuenta
que se sepa
o que se anuncie,
hay tanta mierda
que no se hace más
que nadar en ella.
Las narices brotan
con sales y tumultos,
las caricias me dan asco
cuando se les rinde culto.
Cinco, uno, siete, dos,
tal vez ninguno,
hay palabras sin vocales
en mi mundo.
La verdad no existe,
siete, tres, uno y tres.

II. Hay dos sujetos

Ellos son morenos
llevan vellos en su pecho
tienen ojos negros como el tajo
piélago en sus pieles
los halagos.

Son dos hombres
allí mirando
pierden la noción de su espacio
y se preguntan mi nombre
cuando su vida camina despacio.

Son dos tipos
sujetos de apellidos largos
sirven copas de vino
yo bebo con cuidado
la cautela, vida mía, mis pecados.

Ellos son altos
alcanzan con su voz
atención y presagios
roban a la nada
saborean sus labios.

Hay dos sujetos
mirándome de largo
yo les miro también
ya no estoy cansado
les muestro lo que hago.

III. Lulla

Prometo dormirme temprano hoy.                                               (Sí, hoy es hoy).
Prometo estar dormido toda la noche.
No verlos será mi pacto,
quizá solo les escuche,
sí,
oírlos no es tan malo.

Canta, canta, bailan velas
se iluminan las esquelas
dos campanas y una rueda
viene el diablo y su silueta

La de ella.
Y la mía también,
detrás de ella.
Pálida, inmiscuye.
Quiere saberlo todo,
llámenle pronto,
virgen de oro.

Canta, canta, todos vuelan
es la noche sin escuelas
cantan todos en mi tierra
llora el alma sin que duela.

Canta, canta… Canta, canta… Canta, canta… Todos vuelan…

Mental Illness in Prison by Ackerman + Gruber - Minneapolis Editorial Photographers

Fotografía por Ackerman & Gruber, parte de la colección “Trapped”.

Heroes – David Bowie

Había guardado esta canción para el día que sintiera lo mismo que sentí la primera vez que la escuché, siendo apenas un chiquillo curioso que traducía su letra. No pretendo adornar este espacio otro post lamentando la muerte de Bowie; él fue de esos pocos que trascendió en vida y se inmortalizó a sí mismo de muchas muertes. Incluso, le envidio por ello.

Hay varias canciones de Bowie, que podría decir que marcaron ideas e ideales, sueños de niño y sueños de adulto, pero que quizás todo ello se pueda resumir en una sola pieza, que con solo su intro, me logra despegar de la Tierra fugazmente. Y es que hubo ese tiempo donde corrí por las calles de mi ciudad de noche, donde me uní a mis amigos en lucha y llanto, donde la ebriedad no fue obstáculo para mantenerse de pie, donde el viento golpeaba mi cara con fuerza por ir gritando por fuera del auto, un tiempo donde aprendí que podía ser mi propio héroe, just for one day.

Viva está la libertad, las musas, el desacato de la razón por ratos, la euforia, la eterna juventud, la música, el arte, las ganas y el llanto. Gracias a Bowie y a todos aquellos que adornan nuestros momentos con lo que les inspiró a ellos, que todo eso se contagia y nos hace recordar que ni aún la muerte puede detenernos.

Extracto de diario (1)

Lo que no se ve, es como si no existiese. Y aunque quienes conozcan su existencia se reúnan solo en las sombras, al final no deja de ser más que una fantasía. Hay mucho en juego y el riesgo se avispa, pero al final se acompaña del fuego de creerse artista. Llamas van y llamas vienen, todo siempre es tan momentáneo; por eso no me preocupan las brisas que le incrementan, pronto otra vez será verano. Y aunque los pájaros lo anuncien, no son más que el ruido tonto de los mojigatos, de los que no se atreven. No les temo, ya no hay tinieblas. Y si lo veo en retroceso y me asomo a la ventana donde se apaciguan y alborotan los curiosos, me doy cuenta de lo viva que está la vida, aunque la muerte insista en ser su mejor amiga. 

t-Diane_Arbus_retired

“A Couple of Nudists at Home” by Diane Arbus, 1963.

Lost in Paradise – Evanescence

Parte de esas cosas que se deben aprender en el camino, es a apreciar lo que se tiene, lo que se vive, todo aquello que brinde luz. Sin embargo, a veces nos aferramos a la tendencia de sufrir, de quedarnos en la esquina oscura, de perdernos en el paraíso. Hay sufrimientos que son inevitables, pero que también se puede aprender a dejarlos ir.