Mesura

Nocturno
inquieto, pero sutil
hambriento,
quiere comerse al mundo
y yo le entiendo.
Inocuo
hasta donde se le permita,
afable
cuando le tengo cerquita.
¿Bailamos?
Si me besas.
¿Volamos?
Sin que nos vean,
porque allí
donde todos alardean sus inicios
yo te tengo en mi propio libro,
allí mirífico,
portentoso en su espera
y su esfuerzo.
Y yo le canto
en silencio,
le susurro voces
en secreto,
toma mi mano
tócame entero,
escapémonos
del averno
a un lugar donde nadie conozca
y nosotros lo creemos,
con la mente
y nuestros cuerpos,
sin mesura
y sin tiempo.
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“Nocturnal Witness”. Fotografía propia. 

Y fue un lunes

Caminé bajo la lluvia
sin percatarme de
las gotas que cubrían
mi cabeza fría
y mi dorso desnudo
sin dirección alguna
más que tu canción
y nuestras memorias
de los días en que
las noches no eran solas
y las luces que cubrían
eran de tu sonrisa
pero ahora solo
hay desolación
y sigo mi camino absurdo
sin pensar en rumbos
porque la ironía
hizo que me fuera
con la osadía
de creerte eterno
cuando no era así
y ahora que me descubro
y me siento vacío
tengo las manos sucias
y los pies rendidos
ante este dolor
que da el no saberte mío
y me trae al hastío
daría lo que fuera por tocar tu piel
porque las madrugadas
fueran de papel
y mis ojos durmieran sin saber
que necesitan verte otra vez
pero cómo decirte
“perdóname”
si en otros brazos yo me refugié
pero tus besos jamás olvidé
pues solo contigo me arriesgué
y mi verdad dejé ver
Te lloro y te lloré
te imploro, perdóname
te marchas y yo me iré
esperando que con los años
tú también puedas saber
que solo a ti mi amigo
solo a ti te amé.
despedida en la lluvia-pintores y pinturas-blo de juan carlos boveri

“Farewell in the rain” por Steve Hanks. 1949.

Para MJ.

Cristales

Pude haber dicho que sí. Pude haber ido corriendo a aquel sitio donde me citó, pero me negué. Pude haber sido menos precavido y lanzarme al vacío, como ya lo había hecho alguna vez. Pero esta vez sujetaste mi mano tan fuerte, tan farsante, que aunque no estuvieras aquí, yo te creía y me resigné. Me resigné a creer que era lo mejor para mí, pero ¿cómo lo iba a saber? En medio de tanta mierda, en medio de tanto desorden e ironías, me encontré a mí mismo cometiendo cada pecado de mis mandamientos. Siguiendo línea por línea tal cual receta. Olvidándome lo que los años habían propuesto y negociado. Bastó un instante y un beso robado para lanzarlo todo y correr de nuevo a aquel sitio, donde aún yacía la codicia de un desalmado, la figura de un mago ilusorio, el semen fermentado. Allí, en aquel sitio, lancé mis rodillas al piso y masacré su carne y su piel. Que no se olviden del ruido del hueso quebrantado por la traición propia, por ser cobarde y derrota. Duele caer y darse cuenta de la sonrisa que no valía la pena. Duele saberse idiota y fragmentado. Duele saber que nunca seré ese que intenté ser. Que aunque le venda el alma al diablo, la razón tiene sed y no seré su agua. Que aunque cambie de cartas mi partida, mientras no cambie todo el naipe, nada seré. Hoy quise ser feliz y lo intenté. Hoy quise ilusionarme otra vez. Pero apareciste de nuevo tú. Señalándome y riéndote. Recordando el ultraje de tus palabras regias. Mirándome igual que lo hacías antes. Otra vez me dejé vencer y me dormí tarde. Solo para saber que era momento, de volverme a perder.

Closer

Come to me
come to me
I want to feel you here
I want you here with me
just a little bit closer
than you were yesterday.
 
I don’t want you to get tired
of my presence, of my name
I know I should speak louder
tell you to come a little closer
than you were yesterday.
 
So this is me
this is who I am
just a silly man
that want you by his side.
 
So this is it
what I’m feeling
I can not explain
but I want you closer each day.
 
I was afraid
oh yes I was afraid
to even hear your name
for the things you move inside
every time you make me laugh.
 
So I apologise
I must apologise
for feeling so much in such short time
and do not say it to your eyes
so I get closer to speak my mind.
 
So this is me
this is who I am
just a silly man
with not much to offer
maybe a glass of wine.
 
So this is it
what I feel inside
I let my walls crushed down
‘cause you were the wrecking ball.
 
Come to me
come with me
get a little closer
let’s pretend that we are free
kiss a little bit longer
just to keep you on my lips.
 
Forgive me
If I interrupt your life
but I’ll give you what you like
cause I can be yours tonight.
 
Come closer
let me feel you warm
let me hold your hands
keep your arms around my shoulders
so I can forget about goodbyes.
 
Perhaps you wonder about me
If I’m crazy or just a freak
why do I ever write about everything?
how can I be so weird?
 
But this is me
this is who I am
just a silly man
that want you closer
and see you smile.
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“Sofa” by Cliff Spohn.

Punto y aparte

Nunca fue mi intención confundir
ni ser ambiguo
hay tanto sin saber
y otro tanto por dudar
pero si algo sé decir
es que en mí puedes confiar
por un rato
hasta que te dé la gana
pero no me dejes a la intemperie
de un escenario inventado
no te quiero hacer daño
no me quiero sabotear
pues por primera vez he encontrado
entre las páginas de mi diario
una fotografía tuya y mía
que guardo tanto
como se guarda a la vida.
Hay mucho en la cabeza
eso lo sé
hay mucho desorden
que no me atrevo a alterar
porque en medio
de tantos papeles viejos
de retratos y recuerdos
de fracasos y cuestionamientos
ahí te encuentro
de pie y sonriendo
como quien espera atento
el próximo encuentro.
Decidí incluso que no quería escribirlo
a veces mis palabras
me enferman
caer en la rutina de plasmarlo todo
aniquila la incertidumbre y la sorpresa
pero ahí me esmero
buscando respuestas perfectas
que merezcan más que una mirada discreta
y se conviertan en paracaídas
que amortigüe el impulso
de quien las lea.
No fue mi intención no ser claro
no está en mis planes
convertirte en extraño
perdona mi cordialidad mediática
ya te ofreceré mis risa lunática
en una noche donde sobren las palabras
y la seriedad no sea invitada
donde nos olvidemos de la brisa y de las canas
y nos besemos como si ya no quedara nada.
Discúlpame por hablarte sin que estés aquí
por dejar que mi mente te disfrace
discúlpame por no saber decir
mentiras y refranes
no puedo decorar quien fui
ni venderte un falso escaparate
aunque no cumpla con el perfil
de quien merece abrazarte
pero al menos sabes que estoy aquí
para cuando quieras escaparte
y ser feliz
aunque sea un segundo
o un punto y aparte.
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“Seed” por Laura Makabresku.

TENTO

Aquí voy
voy
voy
yo
jugando con fuego
quemando mis manos
sin remordimiento.
 
Aquí estoy
hoy
voy
yo
la antesala al infierno
donde me reinvento
y aprendo.
 
Allí voy
voy
yo
sin penas
ni cadenas
cayendo despacio
no hay consciencia
éxtasis
me pierdo.
 
Ahí estoy
me veo
me voy
me vengo
exploro
no hay nada eterno
¿estás vos?
Adentro.
 
Allá voy
hoy
dispuesto
al mejor postor
me entrego
el calor del fuego
mi desvelo.
 
Sírvase la fruta, veneno y los cuerpos. La luz se vuelve roja, se baja el telón, comienza en el escenario mi última escena, desnudo y hambriento, salvaje se han vuelto los cimientos. Aquí, allí, allá, hoy, voy, me pierdo, te encuentro, en medio, me quedo, hasta que tú vuelvas de nuevo.
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“The Life of Mary Magdalene” por Salvador Dalí, 1960.

From an animal’s tail

Follow me
follow me
my smell
my skin
and my tail
be my victim
be my prayer
taste the omen
taste my faith
encourage yourself
to remain
to feel the liquid
the fire
and the air
running through your veins
wetting every hair
muting the sound
breathing like there is no oxygen
cause only one thing matters
the touch of our bodies
the essence of this night.
Follow me
follow me
to the sound of the bells
it’s time to bring the flames
it’s to time to lose everything
be my savour
I’ll be the scripture
in your bed
be my courage
and at night I’ll stare
only at you
to take care
cause only one thing matters
from an animal’s tail
the stories and tomorrows
the weakness and the strength
the foundations
and the pure
the oil and the sweat
on the shore
where I let you in
on the floor
where you made me a man
oh sweet desire
the perfect sin.
Pierre Paul RUBENS - deux satyres

“Deux satyres” by Peter Paul Rubens. 

La espera

Y entonces me senté a la orilla de la acera, con un libro viejo y mi libreta de páginas rotas. Parecía que iba a llover, pero eso no me preocupaba. La gente caminaba por la calle, con la mirada derecha y perdida. Cuántas cosas pasaran por sus cabezas. Yo me quedo allí, aguardando que sean las ocho para verte de nuevo. En la misma esquina donde te esperé aquel domingo, cuando nos fuimos sin rumbo a explorar el mundo y nos encontramos el uno al otro, abrazados, empapados por la lluvia de agosto, viéndonos a los ojos, diciendo tanto y hablando tan poco. El viento frío se anunciaba con gozo. Me froté las manos para recordar las tuyas y escribí uno o dos versos.

Eran ya casi las ocho, la gente se encaminaba en su trillo. Seguían su trazo hacia el nido, tal cual se lo habían definido. Éramos pocos los que nos escapábamos un lunes a ver la noche vestirse de fiesta. Caminé un rato, como quien quiere encontrar algo. Matar el tiempo me había sido siempre un dicho poco grato. ¿Quién mata algo tan preciado? Si cada instante contigo cuenta, si cada respiro me trae de vuelta a aquella noche en esa ciudad de cuerdas, donde nos colgamos de cabeza para entendernos, nos quedamos viendo y nos quedamos dormidos, después de haber obtenido lo mejor de nosotros mismos.

Piel con piel, pecho con pecho, sudando juntos como quien recorre el mundo, a pie, sin mapa, descalzo, apreciando las siestas y olvidando rencores, retrayéndose en la carne de su amante para sentirse importante, cada que el reflejo en sus ojos le parece fascinante. Tenerse así cerquita, tranquilos, dibujando siluetas en las sombras y soñando con esto no se acabe, ni que se derrame la gota. Me daba cuenta mientras recordaba, que te quise y te quiero ahora. Aquí mientras espero, por fuera de estos edificios de antaño a que vengas, a que traigas tus brazos abiertos y una sonrisa sincera; aquí mientras se me agita la circulación por tan solo imaginar tu presencia. Aquí mientras soy yo entre tanta esquela.

Son más de las ocho y aún no vienes. Las últimas tiendas cierran y la calle se torna desierta. El tren apaga su marcha y cierra sus puertas. Tú no has bajado y yo sigo en la espera. Yo no pierdo la fe de que aparezcas, sé que vendrás tal y como lo prometiste hace años cuando te vi partir; cuando me prometiste volver cada día veinte del quinto mes. Así te he esperado y te seguiré esperando, pues con nadie he sido tan feliz y desgraciado, todo a la vez, en una mezcla extraña de sentimientos encontrados.

Fuiste en mí lo dulce y lo salado. Lo prohibido y lo sagrado. Lo que más en esta vida he apreciado. Fuiste tanto y fuimos nada, heme aquí a la espera de una promesa ingrata que no se cumple ni se percata que la esperanza es ciega y mojigata. Bien sabe cuales son sus cartas y el daño que le acecha, pero aquí se queda junto a mí, pasadas las ocho en la misma escena. Esperando que algún día vuelvas y te detengas, a dejarme libre de estas cadenas, a besarme una última vez y soltar mis penas. Aquí te esperaré oh amor mío, hasta que mi luz la apague tu vela.

Begin again

I packed my bags
I left so many things behind
I wanted to start over
and say goodbye.
I rushed things
I hurt the ones who loved me
I hurt myself the most
with unspoken words.
But I needed a chance
to prove myself
I could begin again.
Waves on my rearview
wind on my face
liberty scares you
this is not a escape
I stopped running away
the day I found my place
maybe you were the reason
for me to stay.
The stars showed up
the night when moon turned red
as my cheeks when you talk
and you taught me to trust.
I grew a beard
I wrote so many poems
I sold my bed
so I could sleep again.
I just needed space
a place can call my own
and begin again.
Birds on the clear view
a smile on my face
clarity blinds you
this is not a phase
I quit running away
the day I found you there
standing on the corner
a state of grace
maybe you were the reason
for me to stay
maybe you were the reason
to begin again.

 

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“Sunset” picture by a friend of mine, D.R.

El más grande de los idiotas

Anoche tuve un sueño, de esos sombríos que en otro contexto perturbarían la noche; un sueño en el que me vi a mí mismo en un contraste que pocas veces he visto. Me recordó lo que es sentirse, el más grande de los idiotas.
 
En ese sueño habían dos versiones de mí mismo. La primera era más alta de lo que realmente soy, llevaba un suéter de franela gris, una camisa blanca por debajo y una corbata de esas que tanto odio. Un pantalón color crema y zapatos relucientes. El cabello hacia atrás que hacia juego con la cordialidad y su calma, me miraba de lejos con un poco de lástima. La segunda versión me era más familiar. Pantaloncillos cortos, camiseta sin mangas y los pies descalzos. El típico desaliñado que escribe este cuento sin argumento.
 
Al encontrarse esos dos cuerpos, no hubo mayor fricción. Como familiares y habituales uno del otro, conversaron, sepa Dios de qué, largo y tendido conversaron, hasta que el primero envío al segundo por un par de zapatos. El camino a seguir era largo e iba a necesitarlos. Yo, ahora sí en primera persona y no como un tercero, formé parte de la escena como el yo descalzo. Al volver la mirada vi que ya no había nadie, ni rastro alguno del camino tomado. Por lo que emprendí esa búsqueda –romántica– de mí mismo.
 
Habían muchas puertas, callejones oscuros y personas sin alma. Entré en una especie de baño público, lleno de bañeras con hombres yaciendo en ellas, con una particular manta que cubría sus cuerpos y sus caras. Niños corrían sin que pudiera verlos con claridad, se escondían de mí. Intenté buscar una bañera libre en la cual pudiera entrar, pero no topé con suerte. Cada una estaba ocupada por cuerpos desnudos e inertes.
 
Salí de allí buscando alguna otra opción a mi suerte. Entré entonces en una bodega llena de artefactos. Cosas llenas de botones y sonidos, cosas viejas y mucho polvo. Pero sin duda, para alguien, ese era su cuarto de tesoros. Tesoros que yo no sabría apreciar ni por tratarse de un sueño, por lo que mejor decidí seguir buscando mi alter ego.
 
Seguí caminando, descalzo, por calles recién mojadas, típicas de una tarde de invierno. Como en un Londres deprimido, solo habían charcos y personas esperando. Esperando a que la vida les golpeara sin mucho asco. De repente recordé algo. Un camino trazado. Recordé que esas calles no eran tan ajenas después de todo y que había una forma de discernir adonde ir. Corrí despavorido en dirección a lo recordado. Pasé un campo de girasoles mojados que observaban cautelosos mi desacato. Corrí y llegué a esa puerta de vidrio que veía en mi memoria, pero ahora estaba recubierta con tablas de madera que estropeaban el paso. Dentro escuché voces y vi siluetas. Sin duda alguna, mi otro yo había logrado cruzar la puerta. Como alguna especie de resignación, desperté por no haber cumplido la tarea impuesta.
 
Lejos de cualquier interpretación que no sé hacer evidentemente, mi cabeza comenzó a intentar darle vueltas a un escenario que en la realidad no es creación fantástica. ¿Será que me he quedado estancado? ¿Será que ha imperado en mí el soñador descalzo por encima de lo que se considera apropiado?
 
Mi terquedad no es virtud, lo sé. Pero desde muy pequeño me convencí tanto de quien quería ser, que se me olvidó seguir un rol diseñado. Renuncié a casarme con lo diario. Ilusamente creí que había más por que vivir, más que la vida misma, que la vida propia. Me creí suficiente para cambiar el sentido de rotación de mí mismo y de la gente. Qué idiota fui.
 
Ahora heme aquí, por fuera de la puerta sin lograr entrar. Con los pies descalzos y mojados. Sin más nada que estas dos manos que solo saben escribir de madrugada. Debería sentirme triste y desolado, pero no es así. Debería sentirme frustrado y fracasado, pero no es así. No sé cuántas almas en mi paso me he encontrado y menos sé si mi presencia en algo les ha cambiado. Pero sé que mi paso no ha sido en vano. Descalzo o refinado, mojado o bien peinado, sé que mi tarea aquí no ha terminado.
 
He rechazado puertas que no tienen tablas. He rechazado suéteres de franela y zapatos con oro en las suelas. Me he llamado idiota a mí mismo por todo eso. He peleado mucho conmigo mismo por creerme importante. He decorado el discurso y he construido pedacitos de vida en varios lados. Muchos me ven como un pobre desquiciado, inmaduro y soñador, un maldito fracasado. Yo mismo me he visto así en varios de sus ojos; pero ahora entendí el precio que por ello he pagado.
 
No sé qué signifique un hombre cubierto en mantas en una bañera, o un cuarto lleno de artefactos, polvo y telas. No sé siquiera lo que significa sentir lo que ahorita siento, ni sé decir si estoy siendo o no estratégico. Pero si el motor que va por dentro lo sigue moviendo la pasión que siento por ser algo más que números y conteo en años; si lo mueve el brillo que ilumina mis ojos cuando hablo de la importancia del cambio y creer en que mis acciones puedan alcanzarlo; es allí cuando ya no me importa tanto seguir descalzo. Es allí cuando ya no me molesta tanto el ruido de una sociedad insistente y homogénea. Es allí donde corporalizo otras realidades y otras escenas; sobre todo esas que no se ponen en el guión por justa razón. Es allí cuando ya no me importa, ser el más grande de los idiotas.