Luz de medianoche

Siento que se me acaba el tiempo
el tiempo se acaba y yo sigo quieto
quieto en la penumbra de un sueño
sueño que se disuelve en la rabia y el estruendo.

Siento que la vida es tan solo un momento
un momento de repeticiones galopantes al viento
viento que devuelve la raíz de hechos
hechos que violentan la paz de mis viejos.

Siento que no avanzo y que se me agota la fe
fe que abunda en la boca de mi madre mientras yo me muero de sed
sed que se alimenta de mis miedos y mis males
males que atormentan con duda discursos fundamentales.

Siento como la piel arde ante la zozobra
zozobra que silencia con los años mi derrota
derrota que recuerda la herida abierta
tan abierta como está la puerta de mi espalda rota.

Y, ¿qué si usted se vuelve citadino de este caudal de ruidos necios distraídos?

Y, ¿qué si usted se vuelve la burla ciega de los fallecidos?

La vida se sienta a ver como tejen las marmotas, como saca a pasear la política a sus mascotas.

Y, ¿qué si usted se sienta frente a frente, a este rostro que lleva marcadas las mentiras más corrientes?

Y, ¿qué si usted se olvida por un momento de mi nombre?, para abrazarnos vagabundos a la luz de media noche.

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“Empty”, Unknown author. 

Dejar la luz entrar

Tumbado a la orilla
de otra duda sin explicar
mirando hacia arriba
como quien busca sonrisas
como quien ve en el cielo
su reflejo volar.

Saluda la brisa
una luna vecina
asoma su aroma
para poder conquistar
mi luz y su prisa
mi sincera obscuridad.

Deja que entre
déjala tocar
que de ella también dependen
las sombras del hogar,
coexisten infieles
tejiendo en sus redes
la sucia verdad
aquella que descubrí un viernes
en el impulcro bar
donde decidiste tus manos
por fin enseñar.

Dejar la luz entrar
que entre las ramas se cuele
la paz de saberte
desnudo en mi frente
para por primera vez verte
en tus rodillas temblar
temeroso de ti mismo
apaciguado, solo un niño
inmerso y absuelto
en tu propia obscuridad.

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“Dejar la luz entrar”, autoría propia. 

En la obscuridad

Apaga la luz
que mi alma en la obscuridad se encuentra
siente mi roce líquido
respira cerca de mi cuello
y verás como la noche devora el cuerpo
poco a poco
simulando adormecimiento
pensando que todo ha acabado
al menos de momento.
 
Búscame en sus esquinas
allí donde se disfraza la vida
para dejar infundada vergüenza
escupida por mi falta de moral
aunque me juzguen y me ofendan
porque puedo ser dios
o ser el propio diablo
depende de lo que decida quien me encuentra
tumbado boca arriba
en mi consciencia.
 
Detéstame o rézame
que yo te absuelvo de mi esencia
besa mi pecho en estas cuevas
calles malditas
donde la luz no entra
pues a fin de cuentas
cuando lo negro inunda
me veo mejor
cuando la obscuridad abunda
me conozco a rigor
sin cerrar los ojos
me doy cuenta
que en la claridad yace el perdedor.
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“Light in the Darkness” by Jarmo “Jarko” Korhonen. 

Sortilegio

Aire fétido,
sumerge los corazones solitarios en océanos grises
para descubrir los secretos carcelarios.
De su identidad, el mutismo
perturba las almas que creían en la esperanza
y las envuelve en su seductora burla.
Caricias anónimas
construyen presentes que atentan con dañar el futuro
y arañan como gatos las entrañas y manubrios.
Sonríen y escapan, desfallecen.
¡Oh dolor! En tu prisión, cautivo, mi libertad perece
¡Mierda! Mis brazos, sus senos, la muerte y el desvelo
la desvisto con mis labios.
Labios que han roto los puntos de sutura, antes despreciados.
Y ahora apuñalan mi vientre
hasta desangrarme por completo.

Fotografía de los autores (de izquierda a derecha), Esteban Mejías, Rodrigo Corrales y Luis Barboza.

Fotografía de los autores (de izquierda a derecha), Esteban Mejías, Rodrigo Corrales y Luis Barboza.

Este escrito, resulta de un cadáver exquisito de autoría compartida con Esteban Mejías y Luis Barboza.