Ocupándome

Sombras en gris, de una luna llena que se cuela por las celosías.
Suena un jazz de fondo y el bolero de tus besos.
Tus manos en mi cuello sujetando cada una de mis ganas,
llevándome de ida y vuelta a mis olvidos,
hipnotizando mis piernas para que bailen a tu ritmo.
Me tomas de la mano y me muestras tu cuerpo,
el universo que yace en tu vientre, cuna de mi deseo.
Te sientas en medio de aquella luz blanca,
intrusa en nuestras obscuras incidencias, me mirás.
Gritándome las miradas estás.
La música me seduce, soy débil,
no sé si pueda resistirlo,
abogo por los pedazos sueltos que aún tengo por alma
y pido a los cielos se apiaden de mis ansias,
pues autónomas se han vuelto y ahora recorren todos tus recovecos,
los conocen intuitivamente, los han memorizado desde lejos.
La estática del tornamesa,
Roth y Hemingway en el pasillo, tocando el saxofón.
Se han ido ya todos o al menos eso creo yo,
no veo a nadie más,
ni me interesa verlos,
ocupándome estoy por solo verte y embriagarme así de vos.

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Imagen “So close” del fotógrafo alemán Thomas Doering.

Drowsy

I walked to the moon and back
I went to your heart, got down
there are so much people now… looking at me.
Don’t make me stare, don’t get me lost
into that light you shine.
Just sing me to sleep
just sing me to sleep tonight,
‘cause the sun won’t rise again
and my hands refuse to leave your waist
my mind is just another empty space.
Don’t talk to me,
don’t spread your thoughts
just kiss my lips,
just fill my mouth with the soul I sold.
So many years,
not enough tears
only one smile that remains unfold.
Unpredictably, unconsciously, squalidly;
all of my friends are gone
living their lives,
waiting that death doesn’t come before happiness.
But I am still here
just waiting to sleep, waiting to dream
so please just sing me to sleep,
sing me to sleep just for tonight
‘cause tomorrow all of my sorrows will disappear
just like I will… Probably,
again.

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Imagen “Serenity Uncovered” por Horacio Cardozo, 2009.

Fusco

As gravitações mudam
o que meus olhos observam com fiúza:
A Lua desejando liberdade.
Umas mãos que não pertencem com meu corpo
desenham destinos abertos e errados:
se nada está escrito, nada está atado,
se ainda sou dono da dúvida,
não posso ser seu escravo.
Podendo ser o deus das mentiras e verdades
mergulhando minhas veias nas calamidades,
falo com razão apesar que não conheça alguma
brigo desnudo, morando preso nas quatro paredes de meu passado.

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Imagen “Light in the darkness” por Jarmo “Jarko” Korhonen.

Hay Muchas Voces

Hay mucho ruido en mi cabeza, las voces han vuelto.
Se ríen, gimen, lloran, critican y nadan a sus anchas,
en mis calles vacías,
la anciana con frío que camina rezando, sus vestidos de día usados de noche,
un cristo negro de Esquipulas es tratado como ancla.
Camino rápido, me siguen.
Miro sus sombras y sus posibilidades,
ambas llenas de magnánimas mentiras,
intentando engañarme a caer y ser uno más de los discípulos,
de los que creen,
de los que anhelan,
de los que gozan y
de los que alaban,
los que crían hijos a su imagen y semejanza; corrompida se acuesta mi alma.
Me tocan los hombros sus andrajos,
dejo de huirles y me siento. Sí,
ante mi público, ante su espera
¡soy su víctima perfecta!
¡Crujan sus dientes en mis frutos y déjense de pendejadas!
¡Digan de una vez de qué están hechas sus armas!
Pero no aplaudan cuando muera que esa no es por menos mi derrota.
Froten sus manos si paso de cazador a presa y
se abra mi mente a sus amenazas.
Los huecos en mi memoria,
las palabras que no fueron ni serán perdonadas.
Las acciones dibujadas en globos donde encerré infantes;
las cartas que escribí y envíe con la bondadosa intención de ser malvadas.
Mi falta de moral.
La falsedad con la que tomé sus brazos y les arropé,
todas mis cervezas regadas en los corredores del pasado,
ese que aún vive en mis paredes; late cada noche a las siete.
Me recuerda que debo salir que debo ser esa versión que improvisé y
que uso a veces tal cual traje de gala.
Hay muchas voces en mi cabeza,
solo yo me quedo callado.
Las oigo cantar e inventarse historias,
dramatizan y agudizan mis peldaños,
la desconfianza se folla mis ideales imaginarios,
se entrometen los suicidios de mis instituciones.
Hay muchas voces y yo tengo sueño,
hay mucho que hacer, pero estoy cansado.
Hay mucha gente acá arriba y yo aún sigo tan abajo.

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Imagen “El Corazón de la Locura” por Salvador Dalí.

Las Horas

Hubo unos días, un tanto empolvados por los años,
un tanto rebuscados entre la ausencia de anécdotas comunes
las rodillas raspadas y el ego marchito,
los gritos de hombres y los golpes con nombres
yo me senté a verles en el recreo cautivo.

Desde las banquetas, en la arena, en mi imaginación
en tantos lugares donde sentado anhelaba un poco de su coraje,
la redención de mi terquedad, el río a cuestas
con la hierba de lado pidiéndole favores
unos más complejos que el solo hecho de hacerme volar.

Recuerdo de niño ese deseo, esa pretensión de extraordinariedad
quería sus ojos en mis logros, y que fueran ante ellos enajenantes;
me quise de tantas formas, que se me olvidó amar lo que tengo,
me senté de nuevo a esperar que la luna cambiara su lugar.

Hubo unas noches, en las que la amnesia se volvió aliada, lo admito
las conversaciones que tuve y que preferí olvidar,
las palabras ciegas que me traicionaron,
todos aquellos números sin sentido que dibujé en mi espalda,
las pastillas que tomé para fingir mi muerte,
todo lo que alguna vez hice, que no me llevó más que a lo hondo de mi mismo.

Y qué si nutro la sangre con mis miedos,
si a fin de cuentas son los únicos que han decidido quedarse;
me dejan ignorar los moretones, las marcas de sol y la basura que trajo el viento
logro mover otra vez mis dedos y fingir tocar el piano que nunca supe cómo
escribir en mi mente melodías, robándoles sentido y lógica
deseando decir lo que no me preguntaban, alardeando de lo inexistido.

Me muevo a veces floto, les miro a ellas a los ojos, amo besarlas
amo su olor y su esencia, amo más lo que emanan que lo que las amo a ellas;
odio la franqueza con la que me lanzó al ruedo y me impugnan mis amenazas
ruego al día que no se acabe la noche y luego invierto sus roles
quedo de nuevo tirado en mi cama, viendo nada más que mi sombra en el techo
me duermo para despistar al dolor de cabeza, despierto y recuerdo todo de nuevo.

Sé que no estoy preparado para su mundo
y puede que ustedes no estén preparados para asomarse al nuestro
ya no me quejo ni deseo ser vecino de sus paradójicas coherencias
tampoco me escondo porque ya no tiene sentido, visto mi ropa, visto mi deseo
me recubro con sábanas viejas los domingos y borré de mi lista los eneros
guardo en mi bolsillo el reloj que me obsequió mi madre, estudio las horas y su arte
guardo cautela de lo que observo, veo como a mi vida la arrastra la corriente del tiempo.