Efímero

 

Caminando por el aire
donde no me puedo ver
respirando mi propio aliento
muriéndome de sed.

De esas pinturas inconclusas
y de lo abstracto de tu ser
me desvanezco en mis lunas
y en ti, mi musa de pared.

Porque hoy me escapo
a donde nadie me ve
donde transcurro tan rápido
que se evapora mi piel
no intentes derretir el hielo
eternidad es lo que es
efímero permanezco
en la ironía de lo que no se es.

Me devuelvo hacia adelante
para poder algún día nacer
y recuerdo lo que no he vivido
creando vida al envejecer.

Procreando las ideas
y las ganas de heredar
aún cuando la vida se gaste en un minuto
y en un minuto muera en su faz.

Porque hoy me escapo
a donde nadie me ve
donde transcurro tan rápido
que se evapora mi piel
no intentes derretir el hielo
eternidad es lo que es
efímero permanezco
en la ironía de lo que no se es.

Derrocha furia ante lo permanente
que entre tanta historia
se condense la mente
para que lo más volátil de mis penas
las secuestre las vidas pendientes.

Unknown

Desnudo

Hoy soy la noche
Soy el más paradigmático de los secretos
Las historias sin contar
Los deseos hechos carne
Las ganas de poseer los bandos
Porque entre más ventiles tus sumisas perfecciones
Más deseo clavarte en mis ansias.

Son dos lados
Los que miran hacia mi horizonte
Derrochando lujuría sin franquesa
Lanzando señales de inconsciencia
Dejándome de nuevo en la jungla de lo inconcebible
Donde la imaginación juega un papel crucial.

No es de tres lo que es de dos
Aunque se desee en aspavientos
Aunque represente el pecado original de mis desaciertos
Por haber amado lo que no se podía amar.

Borra esa estúpida sonrisa de ese rostro inerte
Que le roba vida a lo que de mi no siente
Que le quita esperanza a mis fuentes.
Conviertete en la faz de lo que no puedo tocar,
en las sábanas sucias de un coito infernal.

Arráncame la vida de raíz si eso es lo que te place,
que mi muerte se convierta en tu pasión,
Que las ánimas te lleven al salón de mis tormentos
Donde podrás encontrar mi orgásmica confesión.
Que no se está desnudo por estar sin ropa
esa es tan solo una etérea percepción
pues si no lo percibes no es mi culpa no es mi esencia
es la sinceridad de este ardor opresor.

La luz que ilumina mi alba
No será de nuevo el este de los honestos
Será el sur de donde se esconde el viento
El útero fresco de los pecados sueltos.
Que de lágrimas se inundó mi alma
Y por pasiones frustradas se suicidó el pudor.
Desnuda mi cuerpo como se desnuda el alma,
cuando la luz está ausente y solo reina el sudor.

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Escogencias

Son los árboles produciendo su propia música
con acordes que empezaban a entonar
en un invierno que anteponía sus caprichos
ante un trópico testarudo que no se dejaba dominar.

Siempre quise escribir en ese lugar
donde el arte se hace tan habitual
donde no tiene cabida la dislexia de pensamientos
ni la anorexia emocional.

Aquí las notas se vuelven versos
y el rocío residente escribe en prosa
con el mejor augurio que anuncia la tierra mojada
metáfora que señala la hora de marchar.

Siempre quise escribir en ese lugar
aún cuando me controlara el impulso ajeno
aunque fuese los reflejos de mis locuras
y la acogida de mis anhelos.

Que la ciencia no nuble el encuentro
entre la retórica y lo irracional
pues quizás fue la excusa más sincera
para haber querido escribir en ese lugar.

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Del Matrimonio… Y Otros Demonios

Que curioso me resulta el ver un grupo de personas manifestándose por la “familia tradicional”, entendiéndose esta como la simple unión de dos miembros de diferente sexo para procrear. Pues, que concepción más pobre tienen por familia empezando por ahí, lo que me lleva a aunar una hipótesis más a mi gran lista de cosas por las que creo que la humanidad está jodida. A fin de cuentas el propósito único de la marcha es el de reclamar derechos que al parecer solo les pertenece a unos cuantos –ya que se los asignó alguno de los tantos seres divinos– aún cuando cometan cualquier otro tipo de peripecias, pues no hay pecado mayor que desarmar la pareja perfecta de Adán y Eva.

Me declaro en contra del matrimonio, aclaro, no del matrimonio gay, sino de la concepción completa del término como institución social, pues para mi es la más burda representación de pertenencia, materialización de sentires  y farsas simbióticas. Eso sí, cuando veo un grupo de personas imperando para ser los dueños absolutos de una acción, de un derecho o de la institucionalización de un relación o como lo quieran llamar, me siento a reflexionar si mi repudio será en realidad al matrimonio en sí mismo, o si será más bien sobre quienes lo ejecutan dentro de ese paradigma de seguir un solo patrón social.

Porque claro, abominables sean quienes se dignen a quebrantar el ciclo perfecto que algún simplista –haciendo burla sobre el ciclo biológico natural de cualquier organismo, dibujó como el desarrollo humano: crecer (adorando algo que me sirva a agradecer por crecer y a culpar por mis pendejadas), conseguir recursos para la sobrevivencia (entiéndase casa, carro y un perro para encajar –los gatos son del diablo), reproducirse (si se adelanta a esta fase prepárese para un apocalipsis  familiar, social y financiero), heredar el patrón (en conjunto con el equipo de fútbol favorito, porque sino eso sí es una herejía) y por último, morir esperanzados en que mis acciones me concedan el viaje a un cielo tan capitalista que los caminos de oro se usan como sinónimos de eterna felicidad.

Aún no logro comprender cual será el nirvana que produce la acción del matrimonio, ni si durará lo mismo que preludian las telenovelas, pero ¿por qué prohibirle a otro ser humano es mismo estatus solo porque no lo alcanza igual a como yo lo digo? Me parece simplemente un argumento aún más execrable que el que tales ‘familias’ predican. Si toda su doctrina está basada en el ‘amor’, ¿por qué interponer restricciones?. Claro porque es “más de dios” que un infante sufra las inclemencias del abandono, a que sea adoptado por quienes cometen un pecado con más puntos demoníacos de los que cometo yo.  Es más santo acusar, discriminar y odiar a quien decida amar a alguien con su mismo órgano reproductor.

Si usted lee esto y se siente ofendido, le aclaro que en ningún momento estoy arremetiendo en su contra. No tengo problema en respetar sus acciones, incluso a pesar de ello puedo sentir algún aprecio hacia usted, pero si usted siente que no puede hacer lo mismo, siéntase ofendido, no por mi, sino por usted mismo. Quizás sea mi inmerecida heterosexualidad la que le ofenda, pero más ha ofendido usted al sentido mismo de lo que es ser humano, ser persona, ser sociedad.

No tengo que ser gay para defender una libertad, no tengo que ser ateo para señalar lo que creo que está mal, no tengo que ser beatificado después de la muerte o resucitar tres veces para entender por sentido común, la diferencia entre lo que me hace bien y lo que me hace mal. No necesito firmar un papel para pactar aprecio, ni de patrones absurdos para ser acreedor de la verdad. Solo necesito pensar por mi mismo, relacionarme, querer, interactuar, para darme cuenta de allá afuera no existe solo mi mundo, y que en la catarsis de todos sus traslapes, se podría construir una verdadera humanidad.

 

Rodrigo Corrales M.

Las Sombras de Poe

Son dos versos ya
son los crímenes sin contar
las entrañas que devoraban los cuervos
los anuncios de un funeral.

Son dos palabras ya
nadie deja de susurrar
la niebla ha cubierto cada rincón del pueblo
los caballos se rehusan a caminar.

Son dos humanos ya
han sido devorados por sus propias pasiones
desvanecieron su alma
vendieron sus memorias en el bar.

Son dos tormentas ya
avecinan la catástrofe y los infortunios
las siete plagas a la inversa
desde aquí se puede oler el mar.

Son dos muertes ya
los llantos anuncian su partida
y las trompetas les dan la bienvenida
no hay nada más sombrío que ese lugar.

Son dos besos ya
los que derrochan traición
y desatan odio en vez de amor
es hora ya de entrar a la ceremonia.

Son dos sermones ya
un sacerdote creyéndose acreedor de destinos
los fieles repitiendo condenas y martirios
las paredes sangran.

Son dos minutos ya
los que me quedan para salvar mi alma
para entregar las verdades a mis antepasados
confesarles los porqué de mis deshonras.

Son dos pecados ya
los que me quedan por cometer
antes de que anuncien mi sentencia
a sabiendas de que regalé mi inocencia.

Son dos miradas ya
las que se me otorgan para hablar
para hacerle saber que no he llegado a concluir
que me faltan dos historias que completar.

Son dos momentos ya
lo último que decido recordar
el amargo instante de nuestro primer encuentro
y el dulce final de nuestro tormento.

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