Réquiem de una insinuación

Han vuelto las fieras
esas que me dicen
los crímenes que cometa.
Yo atrapado allá
en un pueblo del sur
en un hotel de mierda
donde no hay agua ni hay luz
y duermo con la puerta abierta
sea porque ya no temo
o no tenga opción
o tan solo espero a esa amante eterna
que me robe la razón
y me pierda, centinela
solo necesito sexo y arena
azufre y canela
una poción secreta
desnuda obsesión
para calmar mi modestia.
¿Y si bailas? ¿si me besas?
¿si desatas en mí la bestia?
Enséñame un mundo
más allá de tus tetas
muerde mi herida, bendita siesta.
¿Te parezco ambiguo?
La duda es buena
amarga sazón
que incendia mis piernas
prueba su sabor
a pecado y almendra.

Bésame despacito
no vaya ser que muera
que la vida es corta
y largas sus penas
sujétame la voz
tenme paciencia
no esperes de mí
sinfonías completas
pobre de ti
canción serena.

the-embrace

“The Embrace” by Egon Schiele, 1915.

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