Sirenas

Las ramas se quiebran
y caen sobre mi cabeza,
tanto peso en ellas;
me asusto en su presencia.

Luces rojas, un azul se esconde
veo en sus rostros la angustia deforme.
Cuanto desearía tomar sus palabras
y ponerlas a su favor,
desmarchitar sus suelas gastadas
mostrarles el mundo que miro yo.

Hacen ruido a su paso
sembrando el pánico
reflejan sus gritos en silencio
cuando se pegan en mi ventana;
recuerdo el daño hecho cuando yo era un niño,
recuerdo aún como crujían los vidrios
y la desesperación que me daba al verlos
tan rotos y cohibidos
tanta vida encerrada en dos cuerpos fríos.

¿Es por eso que se explica las heridas con sus hilos?
las cicatrices que cargo en una cara
donde no hay espacio al olvido
pues siguen sonando las sirenas,
¿por qué me hace tanto daño el ruido?
¿dónde está la fuerza, esa paz que tanto pido?
Poco a poco se apaga su emergencia
y pareciera que el dios de hierro es su motivo,
avivando el miedo, aún no se apagan las sirenas,
pero si se apagan ellos conmigo.

camil tuncan18.jpg

Fotografía por Camil Tuncan.

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