Vísceras

Y me imaginé de rodillas
como jamás lo hice,
frente a la sombra de tu indiferencia
esperando consciencia y compasión;
limpié mis piernas y escondí mis huellas
para que no vieses en ellas la desilusión.

Me preguntas tantas cosas sobre el pasado
se te olvida que aún vivo y que el misterio no murió,
que la sobras de lo que te cuente no revivirán lo vivido
son solo murmullos de lo que ya pasó.

Me fumé las horas y los minutos,
me encaucé en la rabia y el sudor,
dormí por años y olvidé el discurso
así que ahora no me pidas ser orador.

A las puertas de un nuevo aniversario
ilustro las cadenas de mi opresión,
que aunque no las ame ni me queje de su compañía insulsa,
les dedico mi tiempo con ejemplar devoción.

¡Oh tú, doncella de cabezas blancas!
Escarmientas los pesares de mi negación,
conoces los miedos mejor que nadie,
sabes que el desprecio es un arma sin sabor;
¡Masácralo!, abre la puerta del dolor.
Que las vísceras se exparsan en mis acciones secas,
que las lágrimas derritan las bofetadas puestas
y que alguien me diga que esto aún no se acabó.

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“The Death of Marat”por Edvard Munch, 1907.

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