Admonitio

Hay que comprender que si se pudiese desvirtuar el arte de recordar lo que no queremos, lo que nos hace daño, estaríamos a un paso de superar muchos miedos, muchos frenos que nos impiden inclusive avanzar, seguir caminando y seguir pensando. Existe cierta obsesión con los recuerdos, aún cuando estos sean recreados por el capricho de la memoria, a conveniencia de uno o dos contratiempos que confabulan para hacernos dudar de nuestro presente. Y se alcanza, no digo que no; se alcanza ese estado donde los recuerdos no estorban, donde aparecen solo de vez en cuando como ráfagas de viento que arremeten contra nuestros rostros, haciéndonos sentir de golpe que somos quien somos por quien fuimos, por esos hechos que ya una vez vividos, permanecen en el exilio de lo quimérico. Pero, ¿qué hacer cuando no se van? ¿qué hacer cuando aún duelen? Dieciséis años han pasado ya y todavía su sombra emprende contra mi nombre. Su rostro adulterado por los años me sigue, mas yo no le encuentro. Se burla de mis pasos lo sé, siempre le parecieron extraños. Malditos sean estos recuerdos. Maldita la rabia y los momentos. Tal vez hoy no sea el tiempo, ni mañana, ni en los próximos vientos. Quizá sea hora de dejarle ir a mis infiernos, si tan solo yo no durmiese allí, tan adentro.

Fotografía "Two Ladies" por Diane Arbus, 1971.

Fotografía “Two Ladies” por Diane Arbus, 1971.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s