La Despedida

Cautelosa y en silencio
Cerró aquella puerta sin miedo
Supo de su tiempo y mi duelo
Bailó desnuda nuestros besos
Y se marchó como se marcha el viento
Huyendo de los días y su sereno
Con su vestido azul y zapatos viejos
Mi historia colgando en su cuello
Tantos secretos en la piel
Sin pensarlo dos veces solo se fue.

Y aquella mañana llovía
Como llora una viuda despavorida
Cubrí mis fantasmas con sábanas frías
Y desdibujé su rostro de mi sonrisa
Extinguida iba, otra tonta despedida
Mis manos vacías
Su sombra aún estaba tibia
Seguía atada de mi cama, en la orilla
Y su aroma aún dolía.

Fábula siniestra parecía
Tanto exceso de armonía
Entre su ombligo y su nariz
En sus caderas sabor a anís
Abofeteó mis dudas en su fino escape
Lanzó las balas y los mecates
Dejándome a las armas con su arte
Se emborrachó con cordialidades muertas
En un discurso hecho de verdades tuertas
Ella se fue sin saber que más hacer.

Y aquella mañana llovía
Como llora una viuda despavorida
Cubrí mis fantasmas con sábanas frías
Y desdibujé su rostro de mi sonrisa
Extinguida iba, otra tonta despedida
Mis manos vacías
Su sombra aún estaba tibia
Seguía atada de mi cama, en la orilla
Y su aroma aún dolía.

Aún dolía, aquella maldita despedida
Ausente y deprimida
Con sus demonios se marchó
Dejando en su espacio la osadía
De este cuerpo que con el suyo conquistó.

Aún llovía, aquella mañana fría
Y otra tonta despedida, extinguida iba
Su aroma cuanto me dolía.

170653-1

Pintura por el artista surrealista, Gerardo Chávez.

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