Adia

Una vez me senté y reí.
Me senté y le miré a los ojos,
vi franqueza y temí.
Temí por las cosas que vi en ella,
cosas que en su momento no comprendí.

Me até los zapatos dispuesto a correr,
pero decidí quedarme y no me fui.
Amparé su rostro en mis tejares,
quise que sus manos me recorrieran todo.
Le susurré al oído un par de verdades,
para que al final del día viera en mi las manos limpias
recién lavadas de toda culpa
aún cuando la sangre salpicada
adornara mi torso;
habían aún pedazos de otras almas
colgando en mis vellos
residuos de socorros
a los que nadie había acudido.
Me miré en el espejo, me senté y clamé.

¡Me emputa la vida y me emputo yo mismo!
A veces quisiera entrar en sus parámetros
y no ser distinto.
Qué fácil sería vivir sin instintos
seguir el camino de rosas
sin espinas ni aromas
soplarle al viento por donde ir.
Sé qué te gusta y sé que me observas,
sé que te irritas con mis respuestas.
Arráncame de un solo la ropa,
haz del deseo, mi derrota.

"Culpa y perdón" por Dídac Muciño, México 2011.

“Culpa y perdón” por Dídac Muciño, México 2011.

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