Indulgencias

Probaba el éxtasis de la tarde, el sol ardiente de un domingo exuberante. Las calles recubiertas de feligreses que caminaban enrumbados por su esperanza, por su sed de perdón propio. ¿Serán capaces de alcanzarlo? Arrodillados, doblegados por sus propios actos, esos de los que tanto disfrutan, pero de los que se atormentan la mañana siguiente. Yo seguía allí, observándoles y fumando mis ideas, intentando comprender a través de sus codos sucios y las lágrimas derrocadas, la paz que caracterizaba mi descaro, ese que adopté cuando dejé de temer.

A mi me encantan las tentaciones. Son como esos instantes fugaces en los que se nos permite cambiarle el rumbo al destino. Sin importar si se hace a ciegas; prefiero ser esclavo de la aleatoriedad que de estrechos trillos augurados, donde no cabe ya más la suerte sin absolución.

Tanto se me ha dicho que me calle y me guarde estas palabras para el día de mi muerte. Pero yo no soy extraño, soy parte de su raza. Uso pantalones todo el tiempo y hasta asisto a sus bodas. Les miro a los ojos para entenderles, comprenderlos como sé que les gusta.

En una vuelta de tuerca, todos se aproximan. Me miran con desdén y yo aquí escribiendo en mi banqueta. Me recubren con sus mantos y sus velos a la distancia; recuerdo los sueños que tuve en la siesta previa a aquella instancia: un joven de rostro desconocido se masturbaba y una mujer reía a sus espaldas, un niño me repetía su nombre, me lo gritaba. No lo pude recordar. Era lo único en lo que pensaba mientras les veía acercarse. ¿Era acaso esa una señal de mi pecado? ¿a qué vienen si no los llamo?

Me recubro la cabeza y me desvanezco. De nuevo estoy en ese lugar seguro en las colinas. Donde me recuesto al último árbol antes del abismo; le hablo y le reclamo. Le responsabilizo de sus actos y a veces hasta de los míos. Le saco en cara el tamaño de mis manos. Inhalo sus respuestas y en ellas descanso. Me duermo tan solo para despertar de nuevo y acumular otros tantos retazos.

Witkin_LeBaiser

Imagen “Le Basier”, por el fotógrafo Joel-Peter Witkin (1982).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s