Penitencias

Eran ya tantas las veces
que me dirigía a ti con un mismo propósito:
Decirte adiós, decirte cuanto te amé con creces
plantearte que sin ti sería vacíos
minutos sin sus pequeñeces.

De cabellos largos te recuerdo,
miradas inocentes llenas de desiertos;
de pezones amplios y ardientes
reflejando el fuego de la revolución latente
las utopías, nuestras horas
fuera del portal de lo correcto
a media noche cuando salían solo los muertos.

Y es que hoy en medio de esta amarga agonía
cuando siento aun en la piel las noches frías
que volvíamos de naturaleza trópica
envueltos en sábanas y mercancías
en sueños inventados cuando el placer no saciaba
con ojos de cuervo y toques de mármol
como Cuba en el ochenta y tres
como el lívido desatado después de las diez
donde la noche no distinguía
entre amor y placer.

Yo sé que nunca comprendiste todos mis “no”,
eran nuevos en el léxico de un amor sin condición,
descubrí que no todas las historias se hicieron para contarse
que en secretos cohibidos yació mi estandarte
y me negué a contarte las andanzas y frutos de mi arte.

Concluí que era tiempo de alejarme
de ser yo sin miedo de dañarte
furia que recorría la consciencia misma de los años
me volví objeto tuyo, sin alma y sin parte
fui usado en medio de sustos y arrebatos
penetré tu alma en tiempos de santos
me culpaste por no venerar autores, ni teorías, ni cantos
juzgaste de la forma más cruel a mis quebrantos
Renunciaste a ser sujeto de querer.

Nunca más te vi igual, aunque te presentaras desnuda
nunca más sentí que yo fuera la pieza triste para tus investiduras
por eso decidí caminar entre espinas torcidas
aunque dolieran más, aunque dejaran heridas
por eso quise escribir en paz aún cuando la tinta se olvida
Y me fuerza a despedirme en páginas tibias.

Hoy me voy siguiendo el sur y no tus nortes
aprendí que lejos soy mejor y renuncio a bordes
que puedo ser capaz de dar lucha tenaz a mis acordes
que aún sangrando puedo llegar lejos sin temores.

Hoy me voy sin dedicarte una rima, ya no más
vacuno mis expectativas, ya no vale la pena soñar
he matado a mis amigos, me he devuelto al mar
he ahogado mis sentidos, te burlaste de mi andar
no importa el sexo, no importa el tiempo
he descubierto que por ti aprendí a tropezar
con estilo y experiencia, te aprendí a desear
Como nostalgia abierta
te quise, sin tener nada a cambio que dar. P1000355

Imagen propia, sin título. 

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