Crónicas de la Vida y la Muerte: II

Cosquilleo redundante en las plazas del pueblo,
Incomprensión parcial de sus diferencias
¿Por qué en esos lugares llenos de iguales
sentía permear sus brechas?
Incluso la sangre se negaba a llamarle
Y le huía a los insultos de su genética.

Abría las puertas imaginarias a su realidad perdida,
Pues odiaba todo aquello que acontecía tal cual debía;
Su costumbre lo coronó caballero de reinos dolidos
Mientras armaba rompecabezas.
Pactó su alma a lo incierto
Iniciando su travesía en los disturbios.

Ahora que lo veo en años caducados
Le entiendo mejor, explicándome menos
Intento escurrir los errores que ya secaron
Le enciendo una vela o dos por si decide volver a visitarme
Y pedirle perdón, por no haber estado de su parte,
¿Qué es un infante si no sus raíces?

Le acompaño en sueños, mientras decide los vestigios
Le acorralan los surcos de su confusión lisiada
Corretea al viento, su único amigo
Se pierde entre estaturas y tallas.
Todo cambia menos el destino,
Todos se marchan menos los gritos.

frida-kahlo

Imagen: Frida Kahlo “Raíces”, 1943.

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